Cecilia Herón: “Hay una idea de trabajar con un proyecto de organizaciones de mayores”

Días pasados Junín se vio alterada por diversos robos, efectuados con la modalidad “cuento del tío”. Las victimas elegidas son siempre las mismas: personas mayores de edad, solas, y que presumiblemente tienen guardado dinero en efectivo. Además del engaño, los ladrones actúan muchas veces sabiendo lo que van a buscar.
En Italia 62, una mujer de 82 años fue engañada por dos hombres que se hicieron pasar por empleados de Telefónica. Cuando pudieron ingresar a la casa, amenazaron a la mujer, y se escaparon con una importante suma de dinero. Otro caso ocurrió a los pocos días, donde dos delincuentes engañaron a una anciana al hacerse pasar por empleados del Correo Argentino, lo que les permitió ingresar a la vivienda de la víctima, ubicada en la calle Francia al 245. El último, y también el más violento, ocurrió en el barrio Nuestra Señora de Fátima, donde dos jóvenes ladrones se hicieron pasar por empleados del correo y mantuvieron durante una hora y media a dos ancianos maniatados, para huir con una importante suma de dinero y alhajas.

Respecto de estos hechos ocurridos, la licenciada Cecilia Herón, directora de Tercera Edad y Discapacidad del Gobierno Local, dijo que “el año pasado teníamos idea de trabajar en un proyecto de organizaciones de mayores, que es un programa preventivo de seguridad que se implementó en la Ciudad de Buenos Aires. Mi idea es proponerle esa línea de acción al Intendente y al Secretario de Acción Social, y poder trabajar con organizaciones, porque estas también tienen un efecto multiplicador con sus propios socios, con los vecinos y con el barrio”.

“La idea de este proyecto surgió el año pasado –antes de que sucedieran estos robos- a raíz de un trabajo realizado por las asistentes sociales en el barrio Emilio Mitre. Allí realizaron una encuesta y el tema que más preocupaba las personas mayores era la inseguridad. Ese fue el puntapié inicial”, manifestó.

Luego, siguió contando que “lo que sí advierto, desde la consulta diaria, es miedo y temor por parte de la gente que visita la oficina. Muchas veces uno peca de ingenuo y abre la puerta sin darse cuenta, como les pasó a estos abuelos, y hay que tomar medidas. Cuando van a cobrar y hacen largas colas en el banco, cuando se ponen a charlar no tienen que decir que trámite van a hacer ni que jubilación perciben, porque no sabemos con quien estamos hablando. Que no abran la puerta a nadie y solicitar nombre y apellido de los “supuestos” empleados que acuden a la casa y chequearlo mediante una breve llamada a la empresa y, ante la duda, llamar a la policía”.

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