Cáceres sería el probable relevo de Luque en el municipio

El intendente Giacomino se tomará hasta el fin de semana para resolver. El intendente rompió el último vínculo que le quedaba con una organización filorradical, el Grupo Bicentenario.
Daniel Giacomino dijo que se tomará hasta fin de semana para decidir quién será el relevo de Guillermo Luque en la estratégica Secretaría de Gobierno, pero ya han comenzado a circular varios nombres, entre ellos el de Marcelo Cáceres, un hombre que ya ha estado en el cargo y de buena llegada en la Casa Rosada.

Luque se alejó ayer del cargo y junto a él también presentó la renuncia una veintena de funcionarios (ver aparte) que le respondían al, hasta ayer, hombre más cercano en el inestable Gabinete municipal. Su alejamiento fue porque para zanjar el conflicto que enfrentaba a Luque con el director Javier Pueyrredón, Giacomino puso como condición la cabeza de, entre otros, su segundo, Luis Maglione, y el pase a otra secretaría del área de control que seguirá conduciendo Pueyrredón.

Luego de algunos reproches sobre un rasgo que crece cada vez más en la imagen pública de Giacomino, ingratitud, Luque se marchó del equipo. Justo mientras suena ya la chicharra para la difícil sesión, que debía presidir el dimitente, entre el Ejecutivo y el difícil Suoem para rediscutir salarios.

Con Luque parte del giacominismo el Grupo Bicentenario, la aunque modesta, única estructura cuasi partidaria del intendente, después de su brinco fuera del radicalismo y su ruptura con el juecismo.

También se va con Luque uno de los dos dirigentes que dio aquel salto inicial para dejar a la UCR. El otro es Francisco Delich, su mentor en años cuando su actuación política no franqueba ese limbo que es la política universitaria. Delich hizo un paso rasante por el Gabinete (secretario de Educación por seis meses) y después volvió a su banca en Diputados (2005-2009).

No es una referencia caprichosa. Al pequeño departamento que Delich tiene en Independencia al 200, fueron en 2003 Luis Juez y Rubén Borello a pedirle al ex rector de la UNC y al entonces colaborador suyo que cruzaran el Rubicón y se sumaran al Partido Nuevo. Lo hicieron, y recién dos años después llegaron a un cargo público.

En momentos en que el contexto macro y complejas decisiones en los dos primeros años de gobierno, comienzan a poner al municipio en una situación de relativa bonanza, los problemas de conducción han puesto en jaque al intendente.

Las encuestas lo ubican con una aceptación que araña el 5%, por debajo de la que tuvo Germán Kammerath cuando en 2003 entregó el poder. No es extraño, entonces, que el gobierno nacional pueda rever su decisión de contar con Giacomino como cabecera de playa en Córdoba. Es que a esta altura el intendente mide menos que los K.

Por lo pronto, la renuncia de una veintena de funcionarios es el mayor éxodo -en un solo día- que ha sobrellevado Giacomino. Mayor incluso que cuando rompió con Juez y comparable, acaso, a la estampida que en febrero de 2002 se produjo cuando José Manuel de la Sota le retiró la cobertura a Kammerath.

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