Los cazadores de tesoros apuntan al Costa Concordia

Después de más de tres semanas de la tragedia ya se comienza a temer el acecho de posibles depredadores; fue bautizado "el tesoro del Giglio"
ROMA.- Fue bautizado "el tesoro del Giglio" y ya se comienza a temer el acecho de posibles depredadores. Después de más de tres semanas de la tragedia del crucero Costa Concordia, mientras los fiscales aún interrogan a personajes clave para reconstruir un episodio seguramente evitable, hay quienes empiezan a fantasear con el tesoro que quedó sumergido en sus entrañas, sin importarles los 17 muertos y 15 desaparecidos que dejó el naufragio. Como sucedió con el Titanic y con muchos otros buques de lujo que se hundieron a lo largo de la historia.

El Costa Concordia era un crucero "de los sueños", con más de 4200 personas a bordo, entre las cuales, seguramente, había muchas que llevaban valiosas joyas y objetos preciosos con la ilusión de lucirlos en las noches de gala, en las soirées en el casino y en otros eventos sociales. El Costa Concordia, por otro lado, no sólo era el crucero de lujo más grande de Italia, sino también un verdadero templo de arte flotante, o un museo flotante, repleto de obras valiosísimas.

De 300 metros de largo, 35,5 de ancho y 112.000 toneladas de peso, el crucero llevaba a bordo unas 6500 obras de arte -entre originales y copias- de más de 35 artistas contemporáneos de gran importancia.

En el piano bar Budapest había vasos de cerámica Zsolnay. En el spa Samsara ostentaban una colección de 12 xilografías japonesas extrapoladas de textos Manga de Katsushika Hokusai, el mismo artista que inspiró a los impresionistas.

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