Como todos los años cada 7 de agosto, la Parroquia San Cayetano recibió a miles de fieles que a pesar del mal clima se congregaron especialmente para agradecer al patrono del pan por el trabajo y la familia. Durante toda la jornada hubo misas, bendiciones y confesiones en diferentes horarios a cargo del párroco Juan Pablo Cayrol. A pesar de la lluvia se realizó la procesión por las calles del barrio y la misa central comenzó pasada a las 15.
A su vez estuvieron abiertas las puertas de la Santería, se instalaronlos tradicionales stands de venta ambulante y también estuvieron presentes los vendedores de espigas bendecidas. Durante todo el día los fieles pudieron acercarse a la imagen de San Cayetano. Hubo dos maneras de ingresar: una fila para estar frente al santo y por las tres puertas del templo que permanecerán abiertas. El retrato del día fueron numerosos paraguas a la entrada de la parroquia, fieles de distintas edades reunidos por la fe y espigas doradas que simbolizaban la esperanza.
Miguel Sasa, diácono permanente, señaló que este año hay “tres temas preocupantes para la comunidad: la falta de trabajo, la inseguridad y salud”. Veo una fe popular, muy simple, buscando a Dios a través del santo. Dada las circunstancias que está viviendo la Argentina la gente se aferra mucho a San Cayetano, ya que a través de él Dios siempre obra y les da trabajo. Es una manera de confiar en Dios más allá de todo”.
Este año el lema se eligió con una votación de diferentes consignas. Pan, trabajo y familia fueron lo más votado por eso se denominó “San Cayetano, danos pan y trabajo para la familia”.El templo,que en este momento se encuentra en remodelación, recibió a miles de fieles para agradecer que tienen trabajo y aquellos que no lo tienen rezaron para conseguir un empleo digno. Se está trabajando para concluir con las obras de ampliación, donde sólo faltan detalles de las ventanas del campanario, pulir los pisos y algunos detalles de terminación.Para reunir fondos la parroquia organizó un servicio de buffet y santería para “sostener los gastos de la organización y solventar los gastos de arreglo que se han realizado con el aporte de los peregrinos a lo largo de cinco años.
Al servicio de los más necesitados
San Cayetano nació en Vicenza, Italia, y murió a los 67 años, un día como hoy, estudió abogacía y derecho eclesiástico en Padua. Su corazón generoso lo llevó a comprometerse cada vez más, en el servicio de los hermanos necesitados, dando no solo sus bienes sino también su propia vida en el sacerdocio, al que se entregó en plenitud. La confianza absoluta en Dios Padre y en su amor providente lo hizo un hombre lleno de esperanza.
El Santo intenta retomar el estilo de vida de los apóstoles de Jesús, fundado una congregación de sacerdotes que quieren imitar al maestro, hasta las últimas consecuencias. Tienen como norma no pedir nada, no tener nada, dar la vida por los demás y confiar en la providencia de Dios.

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