Debido a las restricciones para la compra de dólares, la firma de estos documentos bajó más de 35% en Neuquén, según los profesionales. Estiman que junio será más complicado.
A diferencia del anterior, el edificio a estrenar tendrá baños y más espacio.
Son un termómetro de lo que está pasando con el mercado inmobiliario, donde muchas operaciones se han frenado.
Neuquén > Las escrituracioness de inmuebles en Neuquén cayeron en mayo más de un 35%, según las estimaciones de los escribanos neuquinos, debido a las restricciones para la compra de dólares. Si bien en la zona no hay un registro mensual de las operaciones inmobiliarias, tal como existe en Buenos Aires (donde la compra de inmuebles cayó 25% en abril), Beatriz Valdés, presidenta del Colegio de Escribanos de Neuquén afirmó a La Mañana de Neuquén que “las ventas de protocolos por parte de los profesionales cayeron 35%”. Este es un termómetro para ver cómo está la actividad, ya que con los protocolos se arman las escrituras que constituyen el documento de propiedad del inmueble. Por tal motivo, los escribanos conocen desde adentro el mercado inmobiliario y, de hecho, entre sus principales clientes tienen a las constructoras y desarrolladores. De esta forma, las escrituras son un buen indicio para sondear cómo está el mercado.
De todas formas, Valdés cree que la caída de las operaciones en dólares es superior al 36% de baja de los protocolos. “Está entre el 40% y el 50% debido a que los que venden sólo aceptan dólares y por las restricciones la mayor parte de la gente está impedida de comprar”, señaló. Según la titular del Colegio de Escribanos, “en general los vendedores se resisten a aceptar pesos. Ahora algunos reciben sus pagos parte en dólares y parte en pesos. Y los dólares los están tomando a un valor de $6”. Este valor es superior al del dólar blue o paralelo, que la semana pasada anduvo cerca de los 5,80 en las cuevas de Neuquén.
Si bien es cierto que las escrituras reflejan lo que pasa en el mercado inmobiliario, también es verdad que una buena parte de estos documentos corresponde a ventas de hace uno o dos años que, al concluirse las obras, los propietarios buscan tener los documentos de propiedad. De todas formas, Valdés asegura que en Neuquén, a diferencia de otras ciudades, mucha gente demora hasta hacer la escritura.
En promedio, el comprador debe pagar 5,5% del valor de la propiedad por los gastos de escrituración mientras que el vendedor debe asumir los costos de la AFIP que, dependiendo la categoría, varían entre 1,5% y 3%, si es persona jurídica.
Según Valdés, lo único que se está escriturando son obras ya terminadas. “Prácticamente no están ingresando nuevas operaciones al mercado inmobiliario. Las pocas que se ven tienen que ver o con edificios terminados, loteos o barrios cerrados que a veces permiten el pago en cuotas. Pero lo que no se ve es la venta de departamentos”, señaló la escribana.
Parálisis
Para Valdés, en junio se va a notar más la parálisis y va a haber menos escrituras que en meses anteriores. Según los escribanos, Neuquén era una plaza que venía trabajando muy bien en el pasado, pero que ahora se nota que está disminuyendo. No obstante, los principales estudios están compensando la caída en la elaboración de las escrituras con otros documentos como sociedades, poderes, autorizaciones y actas. De cualquier forma, las escrituras son como el corazón del negocio para los escribanos.
Valdés también explicó que, a corto plazo, el mercado inmobiliario deberá evaluar algunas alternativas. Por ejemplo que las empresas constructoras puedan vender en pesos con actualización semestral sobre el costo de la construcción. De hecho, este es el esquema que ya venían aplicando algunos desarrolladores inmobiliarios en Neuquén, e incluso en la zona norte del Gran Buenos Aires.
Sin embargo, aclaró que no todo el mundo quiere aceptar pesos. “Se nos han caído varias operaciones. La gente que tiene dólares no los quiere largar. En muchos casos, no quiere hacer la operación. Porque después con esos pesos no le venden los dólares”, señaló Valdés.
El gran problema está en el mercado de los departamentos y casas usadas, ya que allí muchas personas que deben vender su propiedad para ampliarse piden dólares al comprador.
Si bien el tema del dólar se convirtió en una obsesión para el Gobierno (debido a la necesidad de asegurar la cantidad de divisas en un escenario donde se ha incrementado la fuga de capitales), hay que ver si se logra plasmar un mercado donde las operaciones inmobiliarias se hagan en pesos debido a que este mercado era uno de los pocos no pesificados tras la salida de la convertibilidad.
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