Breve descripción de una reunión de Gabinete con mucho silencio sobre las decisiones políticas. Este sábado el radicalismo definirá algo de lo mucho que le queda por resolver, después del pobre resultado de las últimas elecciones.
El intendente volvió de Buenos Aires y mantuvo un hermetismo que solo rompió parcialmente entre gente muy calificada o muy cercana. El jueves reunió a su Gabinete. Con sus colaboradores de la multipartidaria gobernante, sólo habló de cuestiones atinentes a la gestión, de cada una de las áreas. Y prometió después reunirse con cada uno, para atender sugerencias y considerar singularidades.
Cuando se tocó el tema de la fecha de elecciones municipales, que el intendente debe decidir, evidenció solo silencio. Uno de los funcionarios (del PJ) se animó a sugerir que deberían coincidir con las nacionales de octubre. Otro (de UNE) se levantó como leche hervida para replicar que lo más conveniente era septiembre. Alguien lo acusó de hacerle el juego a “Pechi” Quiroga con esa propuesta. La discusión se ramificó en varias direcciones, pero Farizano no dijo nada.
Durante el encuentro también se mencionó la cuestión de quién debería ser el candidato oficialista, en el caso de que pudiera salvarse la coalición. Alguien sugirió que la única posibilidad era la reelección del mismo Martín. “Es el único que puede sostener la cohesión y enfrentar así unidos al MPN”, se dijo.
Otra vez, Farizano se mantuvo en silencio, como concentrado en sus propias cavilaciones.
Este sábado, la convención radical deberá decidir la convocatoria a internas y tomar una decisión que tiene que ver con las eventuales candidaturas a diputados nacionales. Pero todos los temas confluirán, incluido el inevitable balance sobre el último y pobre resultado electoral en Neuquén. Y, por supuesto, el tema de los comicios municipales y el candidato que presentará la UCR.
Es, por ahora, un partido lleno de dudas. Estas dudas son plurales, y también personales. Todos saben que deberán despejarse, para concluir en alguna certeza. Algunos dicen que esa certeza solo confirmará el rumbo. Otros, que habrá “amnistía” para Quiroga aunque implique tragar sapos a destajo.
Mientras, todos miran obsesivamente a Farizano.
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