Por Marcelo BonelliLos límites políticos que la dirigencia industrial le trazó a la Casa Rosada han tenido, como reacción oficial, la promoción de un clima confrontativo, al cual la UIA le rehuye.
Tapia, “Ceo” para América latina de Raymond James, la importante casa de inversión de los Estados Unidos, trasmitió la preocupación externa por el grado de confrontación que emana la Casa Rosada. Fue ahí cuando dijo: “A la Argentina vienen pocos capitales. Primero por los encajes a su ingreso, pero fundamentalmente porque este clima de confrontación contra las empresas y entidades como la UIA aumenta el grado de imprevisibilidad del país .” Horacio Fargosi, también segundo de Adelmo Gabbi, completó: “Entre los empresarios hay miedo por las actitudes que adopta el Gobierno contra las compañías.” La Bolsa de Comercio es una de las entidades más afines al kirchnerismo y por eso ese clima interno reflejó como nunca el verdadero estado de ánimo crítico del movimiento empresario hacia el matrimonio presidencial. Igual, los hombres de negocios tomaron una decisión clave: ya le pusieron un límite político a la Casa Rosada pero ahora no van a aumentar la escalada que propicia el Gobierno y evitarán responder las agresiones de los funcionarios.
Ese fue el camino que adoptó la cúpula de la Unión Industrial frente a la inusual decisión del Gobierno de boicotear un acto por el Día de la Industria en Entre Ríos.
También, la determinación de “bajar los decibeles” se percibió en dos actitudes confrontativas que no pudieron avanzar. No prosperó un intento de reflotar un documento crítico entre la UIA-AEA y la Mesa de Enlace. Tampoco avanzó una idea para desafiar a la Casa Rosada y sumar a la Asociación Empresaria al influyente Grupo de los 6 integrado por titulares de las poderosas entidades del establishment local. Fue ésta una iniciativa que surgió en el entorno de Héctor Méndez.
Hubo mucha cautela y prudencia. Jaime Campos jugó un rol político moderador.
Pero la estrategia de no responder agravios no evita el malestar de los hombres de negocios.
El martes en la Unión Industrial se escucharon duras críticas a la Casa Rosada. Fue después de que varios industriales denunciaran que sus empresas sufren sugestivas inspecciones de la AFIP e inesperadas presiones financieras. También hubo un calificado ejecutivo que habló de sospechas sobre escuchas en sus teléfonos y seguimientos no legales a varios empresarios . Fue después de que se comentó en la central fabril la reprimenda de Kirchner a Francisco Larcher, por inoperancia del hombre fuerte de la SIDE en el caso de Isidoro Graiver.
En un encuentro con íntimos, Héctor Méndez definió el malestar: “El Gobierno nos obliga a cortar el diálogo para no responder ultrajes e injurias.” Y agregó: “Así no hay agenda posible con el Gobierno” .
El conflicto político con los empresarios ocurre en medio de una aceleración en los precios que Guillermo Moreno no puede resolver con sus manipulaciones. Por eso la única preocupación que existe en el Palacio de Hacienda es la de frenar el documento universitario sobre la triste realidad del INDEC.
Clarín confirmó que su texto esta listo hace dos meses y que sus conclusiones son categóricas: habla de distorsiones y manipulación en el ingreso de los datos y condena en forma severa cómo fueron separados los profesionales de carrera de los cargos clave del INDEC.
Amado Boudou tiene conocimiento de su texto y pidió dos cosas a los rectores universitarios. Primero, demorar su presentación oficial y reelaborar su redacción para tratar de licuar algunas duras conclusiones.
En otras palabras: Boudou pidió una manipulación difícil de aceptar para prestigiosos profesores que trabajaron en el informe . El ministro quiere ganar tiempo, porque ese documento crítico sería lapidario y lo pondría frente a la obligación de embestir contra Moreno.
Ya esta semana hubo un pase de facturas por el traspié en la ofensiva oficial contra Papel Prensa.
El ministro se sumó al coro de funcionarios que criticó la gestión de Moreno por el paso en falso que dio la Presidenta. El secretario de Comercio lo cruzó fuerte y despectivamente en una reunión en la Quinta de Olivos. Dicen que lo insultó, ante la pasividad de los testigos.
Boudou no quiere abrir tantos frentes. Percibió –en los últimos días– que su estrella no brilla tanto ahora en el firmamento kirchnerista . Primero fue la decisión de desbaratar la Agencia de Inversiones. Boudou había pedido que sus funciones quedarán en el Palacio de Hacienda, pero finalmente fue trasladada a la órbita del fortalecido secretario de Relaciones Económicas, Luis Kreckler.
Ayer la Presidenta le dio un espaldarazo a Mercedes Marcó del Pont al concurrir a las jornadas monetarias del BCRA. Ocurre cuando el ministro y los banqueros de Adeba conspiran para que Marcó del Pont no continúe , a partir de fin de mes, en el Banco Central. Por eso Boudou se refugió en las campaña política bonaerense. Aunque no hace pie electoral –tiene escasa intención de voto y mucho desconocimiento–, sus incursiones provocaron reclamos de los intendentes ante Kirchner. Los caudillos del conurbano no le perdonan que reparta subsidios por su cuenta y acuse a los caciques de integrar “la vieja política. “Boudou, distraído en la política, dejo escapar otra tarea esencial: mañana inicia su misión en Washington Alfredo Mac Laughlin para intentar normalizar relaciones con el FMI y el Club de París.




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