En Catriel, confusión e incertidumbre

En la ciudad de Catriel se viven por estas horas momentos de extrema confusión. A la desaparición del intendente Carlos Johnston y la asunción de la presidenta de la Legislatura Municipal, Cristina Becerra al frente del Ejecutivo, se le suma un conflicto anunciado.

El tema se venía palpitando: la protesta es de 25 empleados a los que no le renovaron el contrato. Todo esto se vive con la muerte del gobernador Carlos Soria como telón de fondo. Casi nada.

En el pueblo hay mil rumores, preocupación e incertidumbre por el futuro que tendrá Catriel en el ámbito institucional.

Se sabe que la decisión de no renovar el contrato a los empleados ya la había tomado Johnston poco después de asumir y que ya era vox populi. Sin embargo, nadie se hubiera imaginado todos los acontecimientos que se precipitaron con las luces del primer día del año: la muerte de Soria y la desaparición del intendente.

Los empleados decidieron iniciar acciones directas ante la pérdida del trabajo y tomaron este martes las instalaciones del corralón municipal reclamando la renovación de todos los contratos.

El reclamo está dirigido al intendente desaparecido y a la jefa comunal que asumió el lunes. Aseguran que no se moverán del lugar hasta no obtener una respuesta favorable a su reclamo.

Mientras tanto, en Catriel no hay otro tema de conversación que no gire alrededor del paradero de Johnston. ¿Se fue? ¿Lo secuestraron? ¿Tuvo un accidente?. Esta última hipótesis parece estar prácticamente descartada debido a que si hubiera ocurrido un hecho desgraciado de esta naturaleza, de alguna manera se hubieran enterado.

El secuestro u otro delito grave sigue siendo una hipótesis de trabajo firme, aunque los familiares nunca recibieron demanda alguna por parte de quienes podrían haberlo secuestrado. También es cierto que si Johnston hubiese sido víctima de un robo violento a dos días de su desaparición alguna pista hubiera salido a la luz.

¿Y si se escapó por voluntad propia?. ¿Por qué? Durante las últimas horas, fuentes allegadas a la familia reconocieron que el intendente ya había sufrido en alguna oportunidad cuadros agudos de depresión, agravados por picos de amnesia. Lo que llama la atención es que nadie lo haya visto cuando la noticia sobre su desaparición ya tomó estado nacional.

En tanto, policías de Río Negro, La Pampa y Neuquén realizan operativos en forma conjunta para dar con el paradero del intendente.

Se espera que en las próximas horas, estén concluidas las pericias para determinar la ubicación de su teléfono móvil y de esta manera se pueda iluminar un poco más a este curioso caso rodeado de misterio.

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