Al cerrar la sesión de la Asamblea Nacional en la que se debatió el paquete de reformas que promueve el comunismo, el líder cubano admitió que prepara una reforma migrantoria
El gobernante no precisó detalles sobre cuáles serán las medidas. Tampocó aclaró si se trata del permiso de salida de la isla, conocido como carta blanca. Actualmente, los cubanos sólo pueden viajar con carta de invitación y deben pasar por un proceso burocrático largo y costoso para acceder a aval oficial, que puede ser denegado.
"Damos este paso como una contribución al incremento de los vínculos de la nación con la comunidad de emigrantes, cuya composición ha variado radicalmente con relación a las décadas iniciales de la revolución", explicó Castro al clausurar la primera sesión del año del cuerpo legislativo.
El VI Congreso del Partido Comunista aprobó en abril un plan de reformas de apertura, entre éstas, la autorización a los cubanos a hacer viajes de turismo al extranjero por primera vez en medio siglo, aunque dijo que aún debía definir las condiciones.
"Hoy, los emigrados cubanos, en su aplastante mayoría, lo son por razones económicas y casi todos preservan su amor por la familia y la patria que los vio nacer y manifiestan solidaridad hacia sus compatriotas", dijo.
Castro indicó que Cuba es el "único país del planeta a cuyos ciudadanos se les permite asentarse y trabajar en el territorio estadounidense sin visa", en virtud de la Ley de Ajuste Cubano, aprobada en 1966 y considerada por La Habana como un estímulo al éxodo ilegal. "Los emigrados cubanos son resultado de la mentira repetida miles de veces, considerados exiliados políticos que escapan del comunismo", señaló.
Advirtió que la actualización migratoria incluirá medidas para preservar "el capital humano creado por la revolución frente al robo de talentos" y el "derecho" de defenderse "de los planes injerencistas y subversivos".
El permiso de salida vigente fija una estadía en el exterior de 30 días, cuya renovación cuesta 50 dólares por mes, hasta 11 meses, tras lo cual a quien no retorne se lo considera emigrado y sus bienes son confiscados. Unos dos millones de cubanos y sus descendientes viven en el exterior y requieren del permiso de las autoridades cubanas para visitar la isla.

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