En la misa central recordó que al santo patrono fue "la práctica de la caridad en el gobierno lo llevó a los altares y que la Iglesia lo proponga como intercesor y modelo de vida cristiana". Un servicio que -aclaró-también debe ser ejercitado por toda la comunidad. Y remarcó que aunque algunos se rían sigue sosteniendo que los políticos deben ser santos.
Ante una multitud que se congregó en el interior de la iglesia y también al frente, el arzobispo emérito de Corrientes, Domingo Salvador Castagna presidió ayer la misa central en honor a San Luis, Rey de Francia. Durante su mensaje, hizo especial hincapié en el ejercicio de la caridad por parte de los gobernantes, en la necesidad de que sean santos y que, como buenos pastores puedan dar su vida por los gobernados. “Para honrarlo a Sanluisito, no sólo hay que rezar sino también imitarlo”, indicó.
Sus palabras fueron escuchadas luego de varios cánticos de alabanza que inundaron cada rincón del templo que se erige en honor a Sanluisito.
“Las virtudes cristianas, vividas heroicamente por los santos, adquieren su síntesis perfecta en la caridad. Nosotros heredamos con mucho fervor la santidad de San Luis, Rey de Francia”, comenzó diciendo, y continuó “San Luis llevó el nuevo precepto de Jesús hasta el extremo. Lo hizo como todo buen cristiano -en primer lugar- en las múltiples obras de caridad que emprendió, pero, especialmente en el ejercicio de su responsabilidad de gobierno”.
“Fue un rey, un gobernante cristiano, de verdad cristiano. De manera que la práctica de la caridad en el gobierno lo llevó a los altares y que la Iglesia lo proponga como intercesor y modelo de la vida cristiana”, subrayó Castagna. Luego, señaló que “en el santoral de la iglesia católica aparecen varios gobernantes santos”. Y en ese punto recordó “cuando yo decía que el político debe ser santo, algunos se me reían, pero estaba diciendo la verdad. El político cristiano, tiene que ser buen cristiano como político y por lo tanto, santo”, aseveró.
A lo que añadió “hace pocos años -recuerdo- falleció un rey muy virtuoso: Balduino de Bélgica.
En sus exequias, el arzobispo de Bruselas-Manila, afirmó enfáticamente: Algunos reyes, más que reyes son pastores. El pastor, ejemplarizado por Jesús, el buen pastor que da su vida por las ovejas, sabe que debe dar su vida por quienes tiene que conducir. Por eso los reyes santos gobernaron a sus súbditos dando sus vidas por ellos. Precisamente San Luis, Rey de Francia, fue uno de ellos”, remarcó al arzobispo emérito de Corrientes. Quien continuó diciendo que “en el ejercicio heroico de la caridad se genera la santidad que admiramos y veneramos.
Se comprueba, en todos ellos, que la oración y los sacramentos constituyen los nutrientes de la caridad que los anima. San Luis era un hombre de mucha oración, a pesar del poco tiempo que sus ocupaciones le dejaban”.
Señalando que desde allí, el ahora santo patrono sacaba las fuerzas necesarias.
A su vez, expresó “nada de lo que legítimamente el hombre deba asumir queda fuera del camino de la santidad” y sobre esto agregó que “a San Luis no debemos honrarlo sólo rezando, sino también imitándolo”. Por último oró “que el Santo haga, de la parroquia a su cuidado intercesor, una comunidad de hermanos que ofrezca a la sociedad -esta sociedad que está un poco maltrecha por el odio y la delincuencia- un proyecto nuevo de solidaridad y de servicio”. Subrayando que “es un servicio divino el de la caridad, lo necesitamos, lo necesita urgentemente nuestra patria Argentina”.

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