El vicepresidente del Partido Liberal, titular de la Cámara baja y candidato a diputado, justificó sus aspiraciones a un nuevo mandato como legislador. Criticó al justicialismo y al Gobierno nacional por no reconocer la idiosincrasia de la sociedad correntina. Rememoró el camino que recorrió para la unificación de los liberales. Destacó la gestión de Ricardo Colombi y aseguró que la sociedad lo premiará en las urnas. Dijo no obstante, que trabaja para ser gobernador en 2013.
Corrientes no es justicialista, el correntino tiene su propia idiosincrasia, sus propias ideas, valores y principios.
Se llama Pedro Gerardo Cassani. Es el presidente de la Cámara de Diputados y referente del Partido Liberal. Busca ser reelecto en las elecciones del 18 de septiembre y puede que así sea, pues suena para encabezar la lista oficialista. Dice que ha madurado políticamente y que conoce la idiosincrasia del correntino. Por eso mismo desestima toda euforia triunfalista del kichnerismo en la provincia. Apuntala un plan de trabajo para concretar sus aspiraciones a la gobernación en 2013 y, con el liberalismo como vehículo, busca reflotar el protagonismo que los partidos provinciales tuvieron en la historia de Corrientes.
Mano a mano con El Litoral, lo primero que destaca es que después de varios años ha dejado de fumar hace ya 10 meses. Califica eso como un signo de maduración: “Entendí que fumaba por inseguridades y decidí enfrentarlas”, asegura.
En el mismo sentido afirma que también ha madurado en la política, que entiende y conoce mejor a la sociedad y que, siguiendo esa línea de pensamiento, no cree que el justicialismo logre instalar en Corrientes el modelo nacional y popular. Explica que el correntino siempre ha soportado la embestida del gobierno central, porque tiene su idiosincrasia y observa que “pese a las trabas de la Nación, hay un gobierno provincial que busca salir adelante. Y eso lo volcará en las urnas”.
“En política existen dos criterios que se deben valorar: la prudencia, para decir las cosas de la mejor manera posible, y la oportunidad, para decirla en el momento que corresponda, ya que una cosa dicha fuera del momento oportuno puede resultar horrible, pero en el momento oportuno cae bien”.
¿Esa maduración política tiene su correlato en la actualidad? ¿Eso quiere decir que Cassani ya no está dispuesto a tragarse algunos sapos que antes sí?
Absolutamente. No digo que me las sé todas. Pero tengo una visión mucho más clara de las cosas. Tengo mucho más claro dónde quiero ir y absolutamente resuelto con quién quiero ir. En ese sentido aprendí a decir no, pese a que hay quienes sostienen que el dirigente que dice no, pierde.
¿A qué le ha dicho que no o qué ha rechazado últimamente?
Muchas cosas. Desde acompañamientos de amigos políticos, que voluntariamente manifiestan su apoyo, pero que uno prefiere rechazar.
¿Qué ve en la cara de la gente ahora?
Qué busca sinceridad.
¿Y adónde va Cassani?
Me gustaría poder ser un verdadero vehículo para resolver los problemas de la gran mayoría de la gente, no digo de todos.
¿Cuáles son sus objetivos de mediano y largo plazo?
Quien en política no quiere ocupar el máximo lugar está mintiendo. Yo trato de prepararme todos los días, trato de conocer la realidad de mi provincia, de comprender la realidad de mi país, cómo se desarrolla mi provincia dentro de un contexto nacional e internacional y a partir de allí tratar de llegar, en algún momento, a buscar lugares de representación de máxima responsabilidad en la cosa pública.
¿Gobernador?
Gobernador.
¿Se plantea ser Presi-dente?
Sí, ¿por qué no? Quien no lo diga, miente.
En términos políticos, ¿es un hombre de alianzas?
Los que venimos de partidos provinciales entendemos la cuestión de poder como una conjunción de esfuerzos. Yo no creo que un sólo partido, más allá de que el sistema electoral lo permita, pueda gobernar una provincia.
Usted que tiene la aspiración de ser gobernador, ¿ve a la alternancia como una posibilidad?
La cuestión de la alternancia se remite a cuando funcionaba el Pacto, pues había un acuerdo escrito entre los partidos, por eso existía. Creo que hoy no hay nada escrito porque la gente no se lo banca. La gente quiere un candidato, no le importa si no le corresponde, si el turno no es de ese partido, si es de otro. Hoy la sociedad tiene otro tipo de demandas. Reclama otro tipo de conductas de los partidos, por eso decir en el 2011 quién va a ser el candidato en el 2013 me parece una tremenda irresponsabilidad.
¿En qué se funda la alianza con ECO?
Nosotros como Partido Liberal nos incorporamos a Encuentro por Corrientes institucionalmente, porque creemos en la gestión de Ricardo Colombi. Nuestra alianza es institucional partidaria no por una cuestión de conveniencia ni lo es por una cuestión de ubicación en la grilla de candidatos. Estamos convencidos de que debemos apoyar a este Gobierno, de que debemos apuntalar esta gestión.
¿Qué es más difícil de sostener: el abroquelamiento interno o la relación con la alianza?
Las dos cosas son difíciles, porque una cosa tiene que ver con la otra.
¿La unidad del liberalismo es directamente proporcional al trato que recibe de la alianza?
En realidad contener las dos cosas es difícil y yo debo reconocer que es una tarea muy desgastante, porque hay gente que utiliza como mecanismo para incluso esmerilar mi propio poder partidario. Gente que nunca está conforme, a la que siempre le falta algo y yo tengo la responsabilidad de mantener la relación institucional, sin ser el presidente del partido, pero sí por tener una muy buena relación con el gobernador y con el presidente de la UCR, el senador Sergio Flinta. Mantener ese equilibrio es una tarea muy desgastante y a veces no lo logro, pero cuando uno lo hace con buena fe y honestidad puede plantearlo al partido y la mayoría termina entendiendo. Pero no es una tarea cómoda la que me toca, porque no soy el presidente del partido ni pretendo serlo en lo inmediato.
Cómo califica a las siguientes situaciones: en el 2009 el sello liberal estuvo con el Frente de Todos, pero hubo liberales en ECO. En la actualidad hay liberales en ECO y en el justicialismo.
Este segundo escenario es la excepción, porque además de los dos concejales liberales que trabajan en concordancia con el justicialismo, y lejos de la conducción partidaria, no son muchos los dirigentes que acompañan ese esquema. Nosotros hemos hecho una gran tarea en toda la provincia para la unidad y el crecimiento del partido. Pero en Capital no hemos podido lograr que los dirigentes acompañen ese proceso, porque, supongo, había una reacción deliberada de algunos dirigentes capitalinos que trababan este desarrollo, porque no les convenía un Partido Liberal unido, que funcionara.
¿Cómo se evalúa eso?, pues todos esos procesos internos siempre favorecen al PL. Es el bloque más nutrido en la Legislatura.
Fue una debilidad del partido que no supo manejar esta situación. Quizás el déficit lo tuvimos cuando se conformó el Comité de la Capital, no pudimos generar un comité que tuviera sintonía con el objetivo principal del partido, no acompañó el proceso de unidad interna.
Si algo tiene el PJ es una plataforma interesante en Capital. Y ustedes dicen que son sólo dos dirigentes los que acompañan. ¿Qué tienen esos dirigentes?
Dos bancas, por lo cual son atractivos para el justicialismo. Hoy a los dos concejales liberales que juegan en el esquema del Intendente los valoran y los atienden porque son concejales.


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