Todos los departamentos presentan infectados. Cada vez más mujeres jóvenes se contagian y disminuye la transmisión por vía sanguínea.
Así, en Mendoza se reproduce el perfil típicamente urbano de la enfermedad, tal cual ocurre en la mayor parte del mundo.
Esto no está relacionado solamente con la mayor concentración demográfica en esos departamentos, sino también con que “allí son más comunes las prácticas sexuales ocasionales”, señaló Víctor Bittar, director del Programa Provincial de Sida. Para graficarlo explicó que “en los primeros años de la enfermedad los departamentos más rurales no presentaban casos, como Lavalle, la Paz y Santa Rosa. Esto con el tiempo fue cambiando y actualmente las 18 jurisdicciones tienen enfermos e infectados”.
Esta es una de las conclusiones del informe epidemiológico 2011 que este programa dio a conocer ayer, antes del Día Mundial del Sida que se conmemora cada 1° de diciembre con el objetivo de generar mayor conciencia sobre la pandemia, que representa uno de los mayores problemas para los sistemas de salud mundiales.
Desde 1984 hasta la fecha se han detectado en Mendoza 2.424 infectados con el virus VIH, pero que no manifiestan enfermedades relacionadas; mientras que ha habido 902 enfermos de sida, que presentaron algunas de las 26 patologías marcadoras asociadas. Del total, 622 son mujeres y 1.822 varones.
En este sentido, Bittar aclaró que a partir del año 2000 “hubo un cambio de criterio de notificación; hasta ese entonces se tomaban sólo los pacientes con sida, pero como son muchos más los infectados comenzaron a tenerse en cuenta”.
Más hombres enfermos
Un dato destacado es que los varones llegan más al estadio de sida que las mujeres. Esta circunstancia se debe a que son diagnosticados en una etapa más avanzada de la enfermedad: 62 por ciento recibe el diagnóstico en el estadio asintomático mientras que en el caso de las mujeres esta proporción asciende al 77 por ciento.
La principal causa de esta situación es que las mujeres se realizan el estudio para detectarlo durante el embarazo, ya que los médicos por ley deben solicitarlo, a lo cual se suma una mayor conciencia de la necesidad de autocuidado.
Mujeres más jóvenes
Desde hace varios años se viene haciendo hincapié en que, si bien sigue habiendo una gran diferencia en la proporción de infectados entre hombres y mujeres, la brecha viene disminuyendo de la mano de una mayor incidencia entre heterosexuales, que son el 87 por ciento de los casos.
El informe consigna que “el primer caso de infección por VIH de una mujer en Mendoza se registró en el año 1988, lo que permitió establecer una relación inicial entre la cantidad de hombres y mujeres afectadas de 28 hombres por cada mujer entre 15 y 59 años. Esta relación ha disminuido progresivamente hasta 3,03 en el presente año, destacando la cada vez mayor participación de mujeres en la epidemia en Mendoza”.
Además, 94 por ciento de la población afectada por la epidemia tiene entre 15 y 59 años, pero la edad de mayor participación en la curva es entre los 20 y los 40 años. Para hilar más fino, el doctor Bittar especificó: “En los hombres es entre 24 y 35 años la edad en que hay más afectados, mientras que en las mujeres este aumento en los casos se da a partir de los 20 años, a edades más tempranas”.
Desde el comienzo de la epidemia 388 personas han fallecido en la provincia, el 90 por ciento con edades entre 15 y 59 años. En este sentido hay que tener en cuenta que gracias a los tratamientos con antirretrovirales ha logrado transformarse al sida, hasta ahora incurable, en una enfermedad crónica, pese a que el número de infectados va en aumento.
En este contexto, la educación y los controles médicos son el arma indispensable. “Es necesario que la gente y los profesionales de la salud tomen conciencia de la necesidad de incluir el análisis de detección entre los controles periódicos que se realizan”, subrayó Bittar.
Baja transmisión sanguínea
En cuanto a la transmisión sanguínea, se destaca que muestra una tendencia en baja. “Las personas infectadas por el Uso compartido de Drogas Inyectables (UDI) presentan una constante disminución desde su máximo nivel (36%) en 1990 hasta un 9.32% en el presente. Esta disminución en términos porcentuales se debe a distintos factores: uno de ellos es el creciente aumento de las personas infectadas por vías sexuales, así como a la disminución del uso de material inyectable para el consumo de drogas"”, concluye el informe provincial.
Asimismo, la transmisión de madre a hijo ha disminuido desde la implementación del tratamiento de profilaxis para embarazadas en 1996; bajó desde su nivel máximo de 6.83% en 1999 a un 2.95% del total de infectados por VIH.
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