El caso Strauss-Kahn revive y agita la campaña en Francia

La teoría del complot en el caso de Dominique Strauss-Kahn ha renacido. Divide a los franceses y ha forzado al gobierno galo a una nueva serie de desmentidas sobre las sospechas de su participación en el caso de abuso sexual en Nueva York para destruir la carrera presidencial de quien podía reemplazar en su cargo a Nicolas Sarkozy.

El periodista de investigación estadounidense Edward Jay Epstein publicó en la revista New York Reviews su versión de lo que sucedió en la suite 2806 del hotel Sofitel, cuando el entonces director del Fondo Monetario Internacional, Strauss-Kahn habría intentado violar a una mucama.

Epstein escribe en su larga investigación que ese 14 de mayo en Nueva York, “fuerzas oscuras” quisieron enterrar la candidatura presidencial del líder socialista francés. Informó que la Blackberry de DSK había sido pirateada y uno de sus mensajes había llegado a las oficinas de la UMP, el partido de Sarkozy. Desde allí, un amigo de Strauss-Kahn lo alertó de esto y de la intervención de su teléfono.

DSK iba a pedir a un experto en seguridad que investigara su Blackberry cuando fue arrestado, y denunció que ese teléfono desapareció ese mismo día.

Otro elemento es un video, que Epstein dice que dura 3 minutos y el hotel Sofitel 8 segundos, donde se ve a dos empleados del hotel abrazarse y festejar, después de que Nafissatou Diallo acusara a DSK de haber intentado violarla.

Este fin de semana, la mayoría sarkozista debió salir a desmentir la información que llegaba desde Nueva York, para desesperación del partido socialista, que quiere ver el caso enterrado para poder iniciar la campaña electoral sin esta escandalosa interferencia.

El primero en responder fue el ministro del interior y ex secretario general del Elíseo, Claude Guéant, sobre quien pesan las mayores sospechas: “¿Qué es lo que él remarca? ¿Que DSK ha perdido el teléfono? Si tienen dudas de que hay un complot, presenten una denuncia a la justicia”, intimó.

En su auxilio corrió el líder parlamentario de la UMP, Jean Francois Cope, que enseguida respondió: “Esta historia es ridícula. Yo no me engaño”.

El Club DSK, una asociación de defensores de Strauss-Kahn, exigió que “una comisión parlamentaria realice una investigación sobre los elementos conocidos ahora a fin de conocer la verdad en el Blackberry Gate”.

La investigación se ha centrado en la relación entre el grupo Sofitel y Sarkozy y su entorno.

Al inicio del caso, los socialistas franceses preferían pensar que su candidato había caído en una trampa. Tras su liberación, DSK está acusado ahora de participar en orgías de prostitutas, con empresarios de Lille en esa ciudad de Francia y otras capitales del mundo, cuando era jefe del FMI. El no responde ninguna acusación y este sábado salió a celebrar en París con Anne Sinclair sus 20 años de casados.

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