La madre del menor muerto por un disparo policial puso en duda a un testigo. Y afirmó que entorpecen la investigación.
En la mañana de Navidad, Scorolli huyó de un patrullero en un auto robado y fue interceptado en la Ruta 151, en proximidades de la rotonda con Ruta 22.
Al bajar del auto, recibió un disparo en la cabeza efectuado por el cabo David Carrasco. El efectivo había sido procesado por homicidio agravado, pero en una apelación la Cámara Segunda determinó que hubo un forcejeo entre ambos y rechazó el procesamiento. El cambio de apreciación de las pruebas fue básicamente por la versión de un testigo de identidad reservada. Según trascendió, es un taxista.
Amenazas
Bazán planteó que el testimonio del testigo es inverosímil porque no pudo presenciar el hecho. Pero además, aseguró que muchos choferes tenían problemas con su hijo. Y que lo habían amenazado de muerte.
En declaraciones a LU19, aseguró: "En noviembre de 2011 hubo varios robos a taxistas. Y en algunos hechos habría estado involucrado mi hijo. Taxistas llamaron a mi casa. Habían dicho a que lo sacáramos de Cipolletti porque lo iban a matar y lo iban a tirar a El 30".
Además, recordó: "Los primeros que se manifestaron en apoyo a Carrasco fueron los taxistas. Y el testigo que aparece es taxista. Son muchas casualidades".
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