Eva Paole, la jubilada de General Acha que gracias a un examen de ADN confirmó en 2008 ser la hija no reconocida del hacendado Rufino Otero que hace tres décadas dejó campos y bienes por 40 millones de dólares en La Pampa, se reunió este jueves por primera vez con la jueza Gabriela Pibotto. "Yo le dije que creía en Dios y en la Justicia. Y que, para mí, la Justicia era ella. Pero hace once años que estamos esperando", se lamentó Paole frente a la prensa, a la salida del Juzgado Civil 5 de Santa Rosa. "Me parece que la justicia va a llegar muy tarde, por desgracia".
Los abogados de Paole, Atilio Gambulli y Gladys Laurnagaray, pidieron una vez más que se clausure el período de pruebas. "A nuestro entender, están todas las pruebas cumplidas. Solamente queda pendiente la resolución del juicio penal, pero no tiene nada que ver con este juicio, en cuanto a procedimiento", dijo Gambulli.
El Primer Centro Argentino de Inmunogenética (Pricai), de la Fundación Favaloro, ya determinó que Eva es, en un 99,999 por ciento, hija de Rufino Otero, un multimillonario de Acha que falleció en la década del '80. Pero aún, en medio de una eterna batería de presentaciones judiciales de los demandados, no dictó sentencia.
"La jueza me respondió que de ella sola no dependía", expresó Paole.
-¿Por qué cree que once años después aún no hay una sentencia?
- Esto lo están dilatando para que pase el tiempo. Para vender lo que queda.
- ¿Sabe si han vendido campos?
- Eso son los comentarios en Acha. Se sabe todo en Acha, pero no puedo dar nombres.
Una larga causa
Eva, hoy de 80 años, en el año 1999 presentó una demanda de filiación porque aseguró ser hija de Rufino Otero.
Josefa, la madre de Eva, era empleada de los Otero y había tenido un amorío con el poderoso productor rural. Pero él nunca reconoció a la niña. El hacendado murió en los ‘80, sin dejar hijos con su esposa. Luego sus bienes pasaron a manos de la familia de los Sarasola.
Eva sólo supo quién era su padre hace una docena de años. La batalla judicial la inició en 1999. Poco después, la tumba de Otero fue profanada y su cadáver fue robado.
La investigación judicial y los estudios de ADN (realizados utilizando los cadáveres de los padres de Rufino y supuestos abuelos de Paole) le dieron la razón: el Pricai realizó los análisis genéticos que indicaron que Eva Paole es hija de Rufino Otero.
El 9 de octubre de 2007, falleció el heredero Darío Sarasola, resultado de una repentina enfermedad. Ahora la batalla judicial la encabezan la viuda Graciela Cabantoux y sus dos hijos.
Todavía la causa judicial sigue en trámite. Lo que falta es que la jueza Gabriela Pibotto emita una sentencia en la causa de filiación.
Pero los recursos judiciales no se agotan. Este año Graciela Cabantoux y su hijo Hernán -con el patrocinio del abogado Francisco Marull- presentaron una denuncia en la Fiscalía 1, a cargo de Carlos Ordás: acusaron a Eva Paole y al doctor Eduardo Raimondi, director del Pricai, por "estafa procesal".
Según la denuncia, existiría una "connivencia" entre Paole y el director del Pricai en la tramitación de los ADN en una causa judicial de la filiación.
Entre otros puntos, cuestionaron que se haya usado un correo privado para mandar algunas de ellas y las declaraciones del titular del Pricai, expresando que la filiación ya está comprobada, cuando eso debe resolverlo la Justicia pampeana.
Sentencia
Los abogados de Paole, Atilio Gambulli y Gladys Laurnagaray, reclamaron hoy que se dicte sentencia porque, sostuvieron, "no es prejudiciable" la presentación en la Justicia penal sobre la civil.
"La denuncia penal no tendría que prosperar", expresó Laurnagaray. "Están cuestionando medidas procesales en un juicio civil, que han quedado consentidas y firmes", agregó Gambulli.
-Estas presentaciones penales, ¿las consideran chicanas para demorar una resolución?
-... Eso no lo puedo decir. Lo dicen ustedes.
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