Un caso sin precedente en la UE

Es la primera vez que un jefe de Estado de Europa Occidental dimite por sospechas de corrupción
BERLIN (EFE).- La renuncia del presidente alemán, Christian Wulff, es la primera de un jefe de Estado de Europa Occidental por sospecha de corrupción. Más habituales fueron las renuncias de ministros o altos cargos por entramados de corrupción, tráfico de influencias u otro tipo de delitos.

Si bien también el antecesor de Wulff, Horst Köhler, dimitió, no lo hizo por un escándalo relacionado con algún tipo de delito, sino por unas declaraciones polémicas sobre la intervención en Afganistán.

El 30 de mayo de 2010, Köhler dejó fulminantemente el cargo tras haber asegurado que, en determinados casos, como en Afganistán, se podían justificar intervenciones militares por consideraciones económicas, lo que generó una lluvia de críticas.

El de Wullf es un caso especial, pues su dimisión por un escándalo de tráfico de influencias salpica al cargo en sí. Como jefe de Estado, su misión es entendida como la de la máxima instancia moral del país.

En Alemania se produjeron cuatro dimisiones durante el gobierno de Angela Merkel. Además de los dos presidentes , tuvieron que renunciar dos ministros de Defensa, uno en actividad, Karl-Theodor zu Guttenberg, y otro, Franz-Josef Jung, cuando había asumido la cartera de Trabajo,

Guttenberg, que era una de las estrellas del equipo de Merkel, y había comenzado en su gobierno como ministro de Economía, dimitió el 1° de marzo de 2011 luego de que se descubrió que su doctorado había sido un plagio.

Jung tuvo que dejar la cartera de Trabajo por hechos ocurridos en la legislatura anterior, cuando había sido titular de Defensa, si bien tampoco su caso estuvo relacionado con tramas corruptas. Al político cristianodemócrata se lo acusó de haber ocultado información sobre un bombardeo en Afganistán, ordenado por un oficial alemán, y que produjo más de un centenar de víctimas.

En Gran Bretaña también fue fuerte la "sangría" de ministros. Tan solo durante el gobierno de David Cameron hubo tres dimisiones.

Unos días después de asumir, en mayo de 2010, el liberal demócrata David Laws dimitió como ministro del Tesoro por abusar del sistema de dietas parlamentarias. En octubre pasado, el entonces ministro de Defensa, el conservador Liam Fox, renunció luego de ser acusado de favorecer a un amigo, Adam Werritty, que se presentaba como su asesor y lobbista pese a no tener cargo alguno en el gobierno.

Finalmente, el liberal demócrata Chris Huhne dimitió el pasado 3 de febrero como ministro de Energía tras ser acusado de intentar evadir una multa por exceso de velocidad. El político persuadió a su ahora ex esposa de aceptar la multa en 2003 en su lugar, para evitar perder así su registro de conducir.

DIMISIÓN

En Irlanda, las fuertes críticas y las denuncias públicas les costaron el cargo a dos ex primeros ministros.

Bertie Ahern presentó en mayo de 2008 su dimisión como primer ministro irlandés por su supuesta implicación en un caso de corrupción urbanística en los años 90, investigación que sigue abierta.

Años antes, en 1992, Charles Haughey también dimitió como primer ministro de Irlanda por un escándalo sobre escuchas ilegales telefónicas a dos periodistas en el año 1982, cuando ejercía su segundo mandato como jefe de gobierno irlandés.

En Italia, las últimas dimisiones más escandalosas se produjeron en 2010 durante el gobierno de Silvio Berlusconi. El 4 de julio renunció el ministro para la Ejecución del Federalismo de Italia, Aldo Brancher, solo 15 días después de jurar su cargo por la polémica que levantó su intento de no acudir a un proceso judicial en Milán en el que está imputado por blanqueo de dinero y apropiación indebida. Pero la dimisión más polémica fue la del ministro de Desarrollo Económico italiano Claudio Scajola, el 4 de mayo de 2010, por la presunta compra de un apartamento de lujo con dinero negro.

En Francia, el ministro de Presupuesto, Eric Woerth, renunció ante los numerosos escándalos de corrupción que lo vinculaban con Liliene Bettencourt, heredera del imperio de cosméticos L'Oréal.

La justicia francesa sospecha, entre otras cosas, que Woerth pudo obtener financiación ilegal para la campaña de Nicolas Sarkozy.

DENUNCIAS Y ESCÁNDALOS

CHRISTIAN WULFF

Ex Presidente de Alemania

Profesión: abogado

Edad: 52 años

Origen: Osnabrück, Alemania

El más joven de los presidentes de Alemania, Christian Wulff, que anunció su dimisión ayer, proyectaba una imagen de conservador moderno y sin problemas hasta que una serie de escándalos lo llevó al primer plano de los medios. Wulff fue elegido presidente el 30 de junio de 2010 con gran dificultad, en la tercera vuelta de una votación donde bastaba la mayoría simple. Fue una humillación para la canciller Angela Merkel, que lo respaldaba. Antes de que estallara el escándalo, este presidente que algunos consideraban sin relieve mantenía excelentes relaciones con los medios, y se prestaba con gusto para las fotos junto a su segunda esposa, la joven Bettina. Los vínculos que había establecido con empresarios cuando dirigía el Estado regional de Baja Sajonia (Norte), entre 2003 y 2010, le fueron fatales. Desde mediados de diciembre es blanco de las críticas de los medios alemanes, que lo acusan de haber aprovechado sus funciones para obtener ventajas financieras y luego de haber tratado de acallar esos casos.

Vacaciones gratuitas. La fiscalía investiga unas vacaciones que Wulff pasó en 2007 en la isla de Sylt, invitado por el productor de cine David Groenewold. El asumió los gastos, pero Wulff dijo que después le devolvió el dinero. Una de las empresas de Groenewold había solicitado antes garantías estatales para un crédito de 4 millones de euros.

Préstamo. En 2008, Wulff recibió un crédito personal de la esposa de un empresario amigo, Egon Geerkens, de medio millón de euros, que usó para financiar una casa particular. Ante el Parlamento regional de Baja Sajonia, Wulff declaró, sin embargo, no tener ninguna relación comercial con Geerkens, a quien incluyó en una comitiva oficial a China.

Influencias. En diciembre pasado, Wulff, que estaba de gira presidencial, llamó al jefe de redacción del diario Bild en un intento de influir en la cobertura sobre las denuncias por un crédito bancario. El mensaje que Wulff dejó en el contestador fue ampliamente difundido.

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