Así lo manifestó Gonzalo Gómez, quien junto con su hermano mellizo José Fernando “El Chenga”, y su madre, Irma Liliana Medina, están acusados de haber mantenido secuestrada a Marita en los burdeles de La Rioja y de haberla prostituido.
“Creo en dios, a mi me involucran en la causa por el vínculo. Por ser el hermano del Chenga, me dejaron enganchado”, dice el hombre de 30 años, quien ahora se encuentra en un hotel de Tucumán acompañado de su hijo de 12 años, con custodia policial.
Gómez, junto con su hermano mellizo José Fernando “El Chenga”, y su madre, Irma Liliana Medina, están acusados de haber mantenido secuestrada a Marita en los burdeles de La Rioja de los que eran dueños, y de haberla prostituido. “Nunca conoci a Marita. Solo la conozco por foto cuando me llevaron detenido en 2002, creyendo que yo era mi hermano. Pero jamás la vi en mi vida”, comenta Gómez, uno de los 13 acusados que tiene la causa.
“En contra mío no tienen pruebas, son cosas que le dicen a la señora (Susana Trimarco). Nunca manejé una wiskería. Mi mamá si, tuvo wiskería, hasta el año 1996 y después la alquiló. Durante el juicio se va a saber la verdad de todo. A Trimarco no se le cae una lágrima. Lo que me esta haciendo a mí, lo va a pagar en vida. Dios es justo. Es injusto que me condenen por ser hermano mellizo del Chenga”, dice Gómez.
Sobre las declaraciones que realizó durante el juicio la madre de la víctima, Gómez se defiende: “Quisiera que Trimarco se siente frente mío y conversemos para que se de cuenta la clase de persona que soy. Le diría que conmigo se confundió de persona. Me arruinó la vida. A ella no le interesa la hija, le interesa la plata”, expresa el hombre, y remarca que Trimarco durante el debate “nunca me miró ni a mí ni a mi hermano” a la cara.
“No soy una persona peligrosa y no tengo nada que ver con las acusaciones que pesan en mi contra”, comenta el hombre que viajó este viernes a Tucumán para presentarse en el juicio.
Durante el debate que comenzó el pasado 8 de febrero, Trimarco contó la historia de Andrea, quien había sido secuestrada cuando se encontraba de vacaciones con una amiga en La Pampa. Los secuestradores la llevaron directamente al burdel Candy, en La Rioja. “Le dieron ropa y como ella (Andrea) no quería prostituirse, le pegaron y la violó Gonzalo Gómez. También la obligaron a drogarse”, denunció la mujer.
En base a esta declaración, Gómez, dice que: “Las cosas que se dicen de mí y de mi familia son inventos. Nunca violé a esa chica (Andrea). Ella vivía en la casa de mi mamá, salía al centro, se iba de vacaciones. Salía sola a la calle. Andrea estuvo ahi porque quiso”. Y, añade, que a mujer “jamás la pudo haber secuestrado su hermano porque en ese momento él tenía sólo quince años”.
A dos días del reinicio del juicio, el acusado dice que “se han ensañado con mi familia. Sin pruebas. Soy humilde, si vieran donde vivo”, y que se va a presentar porque “jamás pensó en fugarse”. “Marita nunca estuvo en La Rioja. Ni mi mamá ni mi hermano la secuestraron. Si hubiera sido así, me hubiera enterado y la hubiera visto. Son perejiles como yo”, agrega Gómez quien admite “no saber que pasó con Marita” y se muestra esperanzado que durante el juicio “alguien se quiebre” y cuente la verdad.

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