Ayer, en la Sala de Juicios Orales Nº 2, el Tribunal de la Cámara Penal Nº 2 de la Ciudad de San Luis continuó con el debate oral del “Caso Guadalupe”, por el cual están acusados Miguel Ángel Riquelme y Dora Alejandra Videla de homicidio, y Débora Di Falco por abandono de persona agravada por el vínculo y el resultado.
Al respecto, cabe recordar que ya ha habido testigos “favorables” a Riquelme, que, sin embargo, apuntan a su esposa, Videla, como la principal agresora y golpeadora de Guadalupe. A su vez, Riquelme mismo sostuvo en ocasiones anteriores que Videla lo golpeaba y que quería dejarla.
Volviendo a Gómez del Piano, el hombre afirmó que, en varias ocasiones, Débora, fue con la niña a comprar cigarrillos, pero que nunca notó que la menor presentara algún tipo de lesión. “Riquelme siempre fue muy correcto conmigo, nunca tuve problemas con el”, sostuvo.
Por su parte, Claudia Ibáñez, abogada defensora de Dora Videla, le consultó si recordaba el año en que la mujer se fue por última vez de la vivienda y si sabía con quien se quedaba Guadalupe, a lo que el testigo respondió que no recordaba exactamente cuando se fue por última vez la imputada, pero que creía que no coincidían estas situaciones con los meses en que Guadalupe se quedó en la casa de Riquelme.
Luego, a la tarde, fueron 4 las personas que prestaron declaración: Beatriz Palmira Domínguez, vecina de Riquelme y Videla, Ignacio Lucero, esposo de la testigo mencionada, Lila Dora González, madre de la imputada, y la oficial de policía Ruth Grisel Montecino.
Domínguez atestiguó que, en la mañana del 12 de septiembre de 2010, se enteró del hecho y fue hasta la casa de los imputados para averiguar lo sucedido. Al llegar al lugar, Riquelme y Videla le dijeron que la nena se había golpeado. La testigo entró a la casa y vio que la nena estaba acostada sobre una cama. “Cuando me acerqué, me di cuenta que la nena estaba muerta en la cama”, sostuvo. Además, observó que en ciertas zonas de la cabeza le faltaban pelos y también tenía sangre en la nariz y en la boca. Luego Riquelme llamó a la policía y el marido de la testigo trasladó a Dora Videla hasta la casa del hermano para pedirle dinero.
Seguidamente, Ibáñez solicitó al tribunal que no se tomen fotografías a la testigo Lila Dora González. Esta última declaró que se anotició a través de los diarios sobre la muerte de Guadalupe, ya que no tenía relación con su hija porque Riquelme la insultaba y la maltrataba.
También prestaron declaración testimonial Ignacio Lucero, quien sostuvo básicamente lo mismo que su esposa, y la oficial Ruth Grisel Montecino, quien ratificó las actuaciones en la causa.

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