Gustavo Jensen y Carlos Flores, integrantes del Tribunal de Impugnación Penal, están cerca de la renuncia al cargo, en el medio del escándalo por el asesinato de Carla Figueroa.
A su vez, Carlos Flores -el otro de los jueces que está cuestionado- podría tomarse licencia en los próximos días, según trascendió. No se desecha, también, su posible renuncia.
Los diputados pretenden someter a Jensen y Flores a un juicio político. Firmaron una resolución que permitió la libertad de Marcelo Tomaselli. Había violado a su pareja y, al salir de la cárcel, la mató.
Jensen dijo esta semana que "jamás" pensó en que la joven Carla Figueroa, de 19 años de edad y con un hijo de 3 años, podía ser asesinada. "Nos duele muchísimo. Era algo que jamás se nos ocurrió pensar que podía ocurrir. La gente puede pensar que acá se estaba discutiendo la integridad física de la víctima, o que estuviera en riesgo de vida. Nunca se planteó", dijo el magistrado.
Carla Figueroa había firmado -con el consentimiento de Jensen y Flores- el "avenimiento", es decir, el perdón a su violador y se había casado.
Cuatro jueces intervinientes no habían consentido el "avenimiento", pero Jensen y Flores, de una instancia superior, lo permitieron.
Con ese "perdón", Tomaselli salió en libertad y una semana después, en la madrugada del sábado 10, la mató de 11 puñaladas delante del hijo de ambos y de la madre del agresor.
Jensen, quien con su voto y el de Carlos Flores posibilitó el avenimiento reconoció que no fue una decisión acertada. "No fue acertado, sería necio decir lo contrario con la crónica de lo ocurrido. No sólo nos tenemos que preocupar por pedir la cabeza de dos jueces sino de crear las instituciones para que la Justicia pueda trabajar como corresponda", planteó.
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