Es el caso del policía que mató a su familia y se suicidó. Los resultados pendientes de ADN llegaron al Juzgado de El Calafate. Dicen que la niña de 4 años fue abusada antes de morir. Pudo haber una tercera persona en el lugar del crimen.
El hecho ocurrió el 2 de agosto del año pasado, cuando a las siete de la mañana Alejandro Benítez fue encontrado casi sin vida con un disparo de arma de fuego en su cabeza, en el interior de su vehículo particular, en el centro de la ciudad.
Cuando su suegra (también efectivo policial) y cuñadas, se dirigieron a su casa particular para avisar de lo ocurrido a María, esposa del uniformado, se encontraron con un panorama aterrador. La joven de 26 años estaba tirada boca abajo sobre una cama que se encontraba en el living y desnuda. Los dos niños del matrimonio estaban acostados, la niña en su cama y el nene menor en la cama matrimonial. Los tres tenían un disparo en su cabeza.
Durante la investigación se conocieron varios detalles de la vida familiar, entre ellos el que se refería que el matrimonio estaba casi terminado, aunque convivían en la misma casa del barrio 90 “Viviendas”. La cama de una plaza ubicada en el living era una muestra de ello. Allí dormía Alejandro Benítez, quien al mismo tiempo mantenía una relación con otra mujer joven de la localidad.
Como informara en ediciones anteriores La Opinión Austral, para la justicia el caso estaba casi cerrado. Sólo restaba conocer los resultados de los análisis de muestra de ADN que fueron enviadas a Buenos Aires.
Seis meses después, los análisis arrojaron que podría haber existido una tercera persona en la escena del crimen.
Las pericias también confirman que la pequeña hija fue motivo de un abuso sexual antes de fallecer. Las muestras tomadas en zona genital de la chiquita de 4 años de edad arrojaron que había presencia de semen, pero cuyo ADN no se corresponde con el de Alejandro Benítez.
El dato que agrega nuevas preguntas a la causa también termina de confirmar lo que se sospechaba. La pequeña había sido abusada, aunque no se encontraron signos de resistencia o violencia sobre su cuerpo. Los investigadores y en la justicia local creen que los abusos venían sucediéndose hace tiempo atrás, lo que fue respaldado por los exámenes forenses.
Todavía no hay una confirmación oficial sobre el caso, pero esta corresponsalía pudo saber que el resultado de los ADN ya fueron notificados a la parte querellante (familia de María Martini) y a la fiscalía de instrucción.
Ahora se espera que el abogado Carlos Muriette y la fiscal Natalia Mercado envíen sus escritos para pedir diferentes medidas, algo en lo que también piensa el juez de la causa Carlos Narvarte.
La causa en trámite trata de esclarecer las responsabilidades sobre las muertes, lo que recaería sobre Benítez, de acuerdo a las pruebas recogidas hasta el momento. Pero según conoció este medio, la familia de la mujer también quiere conocer el detalle de lo ocurrido en la madrugada de ese día, y con los nuevos resultados, también esperan saber quién es la supuesta tercera persona que podría haber abusado a la niña.
Los ADN también confirmaron que el embarazo de seis meses de gestación de María era fruto de una relación con Benítez. Las pruebas practicadas sobre muestras del feto arrojaron que era hijo del policía, lo que en un primer momento se dudaba, vista la situación de grave crisis por la que atravesaba la pareja, como mínimo desde dos años atrás.
Ahora la justicia debe buscar a una tercera persona, por lo que la causa no quedará cerrada como se preveía.
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