A casi dos meses de vencido el mandato de Miguel Arena, la CGT continúa acéfala

Vencido el 25 de julio el mandato de Miguel Arena al frente de la CGT regional, esta semana se cumplirán dos meses en que la conducción de la central gremial permanece acéfala y no pareciera haber en los dirigentes locales una respuesta precisa de cuál será la decisión final para cubrir el cargo.
Si bien en un principio pareció primar la propuesta del propio Arena para conseguir un candidato de unidad entre los tres sectores en que estaba dividido el arco gremial local en ese momento, las grietas entre quienes pretenden una dirigencia alejada del modelo impulsado desde el oficialismo y quienes demandan el criterio contrario terminaron por diluir las negociaciones para las que se concertó una suerte de mesa chica con dos representantes por cada sector.

En ese momento, parecía que el grupo a cargo de los destinos de la CGT en los últimos cuatro años era autosuficiente y podía prescindir del resto -Cesso e independientes- en caso de haber un llamado a elecciones, pero el tenor de esas tensiones enunciadas en el párrafo anterior terminó por resquebrajar esa incipiente unidad.

Luego vendría un último intento desde el sector independiente por volver a sentar a los gremialistas a la mesa de negociaciones que resultó vano. De ese último intento ya pasó un mes y los dirigentes consultados ayer por EL POPULAR Medios no pudieron dar una respuesta precisa cuando fueron interrogados acerca de cómo será elegido el futuro secretario general cegetista.

El delegado de Sindicato Unificado de Trabajadores de la Industria de Agua Gaseosas y Afines (Sutiaga), Esteban Rivarola, en comunicación telefónica desde la Ciudad de Buenos Aires, dijo desconocer si existe algún atisbo de lograr una nueva conducción. "Sinceramente no me han llamado para ninguna reunión y no sé si se han reunido. Estuve ocupado con el conflicto de Coca Cola y me he distanciado un poco". De todos modos, Rivarola confirmó que "por ahora la CGT sigue acéfala, y que yo sepa no tenemos plazos para encontrar un nuevo secretario general".

Uno de los dirigentes gremiales que participó de la mesa chica por el Cesso, Daniel Prestipino (Gráficos), reveló que se mantiene alejado de cualquier tipo de conversaciones al respecto. "No sé absolutamente nada de lo que pasa en la CGT. Sinceramente las últimas noticias sobre eso las he leído en el Diario", aseguró. "El referente del grupo del Cesso soy yo y no tengo novedades: no he estado en ninguna reunión ni nos han llamado", manifestó.

No sabe no contesta

Otro de los nombres que se barajó como alternativa en la sucesión de Miguel Arena y que también participó en las reuniones de la mesa chica, Carlos Manzur, se sumó al grupo: "No tengo ni la más remota idea de lo que pasa con la CGT: la sucesión de Miguel Arena se encuentra en stand by. En realidad, en estos días estamos preparando la fiesta del gremio de la Sanidad", que se efectuará este sábado.

Manzur se refirió al último intento de los independientes y dejó traslucir su desencanto por ese motivo. "Se habló de una última reunión pero nunca se concretó. De todos modos, no creo que haya intenciones de encontrar una dirigencia de unidad, si no ya lo hubieran hecho. La verdad que, si hay plazos para encontrar un nuevo titular, el que debe saberlo es el secretario general saliente, Miguel Arena. A su vez, a nivel nacional la división es cada vez más grande", indicó

Algo similar argumentó a su turno Pedro Garay (Ceramistas): "Sinceramente no sé nada, la CGT hoy no existe, después del último intento que hicimos para encontrar la unidad, nunca más me volví a meter pero no puede ser que los muchachos no estén haciendo nada", cuestionó.

Sin embargo, aclaró que "en nuestro entorno tenemos mucha preocupación por el futuro de la CGT pero nos parece que habría que encarar otro modelo totalmente distinto. No es que deba ser como decimos sino que eso habría que charlarlo entre todos. El gremio tiene que representar a los trabajadores y la CGT debe ser el mayor respaldo pero para eso el gremialista tiene que estar un pasito adelante".

Para estar a tono con los tiempos que corren. Garay considera que "hoy es fundamental que en los gremios se discutan también otras cosas, como por ejemplo qué es un sindicato de primero, segundo o tercer grado; entender cuáles son las funciones del Ministerio de Trabajo; también tienen que tener en claro qué es lo que se defiende y analizar los conflictos, pero se hace lo que se puede".

Más capacitación

Por último, el municipal José Stuppia fue crítico con su pares. "Por ahí soy muy duro pero si no hay voluntad ni intenciones son irresponsables y muy mal representantes de los trabajadores: no están a la altura de las circunstancias. Como parte de la antigua conducción, ya que fui secretario adjunto, me parece que habría que hacer una nueva convocatoria, sin carácter de urgencia, para dentro de un mes, donde todos los gremios de la ciudad nos llamemos a la reflexión. Si sentimos que de verdad somos representantes de los trabajadores, como dirigentes responsables, deberíamos dar una respuesta en el corto plazo".

El dirigente gremial alineado con el moyanismo abogó por superar la actual coyuntura en bien de los trabajadores: "Si hemos tenido errores, tenemos que hacer un mea culpa para mejorar en el futuro. Si llegáramos a 2011 en estas condiciones sería una barbaridad, sería escribir una página negra si no aprendemos de los errores del pasado: es nadar en un mar de mediocridad que no merece la familia trabajadora. Hay dirigentes que tienen los gremios más armados que otros; en nuestro caso nos refundamos hace tres años y estamos en una etapa constructiva con mucha actividad". En ese caso, nombró como referentes a "Santellán, Garay o De Crecchio".

Para los dirigentes que rijan los destinos de la central obrera en la región aconsejó que "hoy tenemos que saber que nadie es imprescindible. Habría que hacer más docencia con los dirigentes nuevos y así allanarles el camino para no repetir errores del pasado. Habría que empezar a capacitar mejor a los dirigentes, darles mayor preparación con charlas e interiorizarlos: hay que empezar a laburar por la gente sin olvidarse de los 90. De nada sirve pelear un aumento de salario con el Intendente o en una fábrica si no concientizamos a los trabajadores de cómo es toda la historia porque no puede ser que después el trabajador ponga un voto antiobrero".

Con estas condiciones, Stuppia demandó que "la nueva dirigencia de la CGT tendría que salir antes de fin de año, si no sería un fracaso, y los dirigentes de los gremios grandes diría que tienen la obligación moral de tomar la posta para que cuando la CGT vuelva a funcionar los gremios chicos tengan la misma representatividad que los grandes".

Y aludió sin ambigüedades a quiénes deberían de ser los encargados de llevar adelante esa tarea transformadora. "En nuestra ciudad pocos son secretarios generales para organizar el tema: son cinco o seis, el resto son delegados gremiales. Moralmente debería ser así, tendrían que colaborar en la formación de los nuevos dirigentes y darles buenos ejemplos, como en todo orden de la sociedad. Sin olvidar de apuntar también a la parte política, al lugar de la toma de decisiones y tener conciencia de clase, si no volvemos a lo de antes".

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