Casi no hay fondos para la autopista Santa Fe-Rosario

Casi no hay fondos para la autopista Santa Fe-Rosario
Faltan los aportes de la Provincia, que debe proveerlos en razón de 80 millones anuales a través de un Fondo especial. En 14 meses de concesión sólo se reunieron 25 millones. Las obras comprometidas sufrirán importantes atrasos. El cobro del peaje apenas alcanza para cubrir los sueldos del personal, que es de 300 personas debido al exceso de cabinas por demasiadas salidas.
El gobierno provincial no está haciendo los aportes al Fondo de Obra de la autopista Rosario-Santa Fe y además de provocar así que no mejoren la infraestructura y los servicios de la conexión vial también está causando asfixia financiera en la empresa concesionaria AR S.A.

El Fondo para Obras es una caja que maneja la Provincia para financiar obras de infraestructura que le encarga a la concesionaria.

Según lo estipulado en la concesión, que arrancó el año pasado, ese Fondo de Obras aportaría 800 millones para las obras necesarias para tener una autopista acorde a la importancia de la conexión.

Según la oferta de AR S.A, el total de obras a realizar incluía el Nudo San Lorenzo, Nudo Capitán Bermúdez, Nudo La Tatenguita, tercer carril a San Lorenzo, Pavimentación de banquinas internas, tercer carril desde Santa Fe a desvío Santo Tomé, y canales varios.

En la empresa, de capitales locales, calculaban que iban a estar recibiendo a razón de 80 millones al año durante la concesión para encarar las obras necesarias.

Pero a más de una año de concesión sólo hay unos 25 millones que alcanzan sólo el intercambiador para tránsito liviano San Lorenzo Centro. Y si bien el contrato está para ser firmado desde mayo pasado, recién este mes de febrero fue firmado. En otras palabras, a 15 meses de concesión el gobierno habilitó recién ahora el inicio de una sola de las grandes obras que necesita la autopista. Para peor, la firma no significa que se acaba el retraso en las tareas importantes, por ejemplo el tercer carril hasta salida a San Lorenzo, porque el Fondo queda prácticamente vacío.

AUMENTO DE PEAJE

El Fondo para Obras tiene tres fuentes de financiamiento: el 50% del canon que pagan las dos estaciones de servicio (cerca de $ 200 por mes), un canon del concesionario ($ 200 mil por mes) y la diferencia entre la tarifa neta y lo que recibe el concesionario por el cobro del peaje.

Por contrato, el peaje se ajusta dos veces al año (enero y julio). Apenas asumió AR SA, que no tiene subsidio nacional para peajes, se subió en enero el peaje de $ 3,5 a $ 5 ($ 4,98 bruto para ARS SA), porque ese valor no estaba actualizado.

Pero en el ajuste que se hizo a mitad de año pasado (que en realidad el gobierno autorizó desde octubre una vez que pasaron las elecciones provinciales), y que llevó el precio del peaje a $ 6 tampoco significó un aporte al Fondo de Obras. Es que en rigor no se modificó la tarifa sino que se le dio a AR SA $ 5.98 mientras que para el fondo le quedaron $ 0,02. En pocas palabras, nada.

Ahora se viene la nueva actualización de tarifas. Según los costos de ARSA, el peaje se tiene que ir a $ 8, una suba del 30%. Operativamente, la necesita subir $ 1 los ingresos y el otro peso tendría que ir al Fondo de Obras.

Si bien ya llegó febrero, el Ministerio de Aguas y Servicios, que controla la concesión, todavía no firmó el decreto con las nuevas tarifas.

¿Volver a cobrar el peso que corresponde al Fondo de Obras serviría para financiar la construcción de la infraestructura?. No, porque con toda la furia recolectaría 12 millones al año, muy lejos de los 80 millones al año que son necesarios para encarar obras importantes.

¿DONDE ESTA LA PLATA?

No obstante, el gobierno tiene una herramienta para que el Fondo no quede flaco. Es que éste puede recibir aportes presupuestarios. Y si bien podría ser ese el camino que utilizaría para compensar el dinero que falta, el problema es que no figuran partidas en el Presupuesto 2012 y además el gobierno provincial, que paga los certificados de obra con 90/120 días de atraso, ya avisó que no están dadas las condiciones financieras para encarar nueva obras sino pagar lo que está en marcha.

¿Adónde va la plata recaudada? Ese fondo no tiene un asiento contable o va a un fideicomiso sino que, por leyes de organización administrativa, va a Rentas Generales, por lo que los empresarios que aportan no le pueden seguir el rastro al dinero que se recauda.

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