Según datos del gobierno, en 2010 eran 180 las urbanizaciones de este tipo en la provincia pero en el último año ascendieron a más de 300. Funcionarios y legisladores coincidieron que están proliferando sin control por falta de legislación que los regule.
Vicente Abate, titular de la Dirección de Ordenamiento Ambiental y Desarrollo Urbano provincial, afirmó que en 2010 los barrios cerrados eran 180 en Mendoza, pero que en la actualidad hay más de 300. Tanto este dirigente como Juan Carlos Varela, director de Catastro, admitieron que el problema es delicado por el vacío legal que impera.
"Nosotros presentamos un proyecto de reforma a la Ley de Loteo en donde contempla a los barrios cerrados, pero hace más de dos años y medio que duerme en la Legislatura. Estamos esperando que haya un consenso porque este es un tema delicado. Pero sabemos que los legisladores representan a los departamentos y son los departamentos los que deben controlar la proliferación de estos barrios. Por eso quizás la ley está trabada. Hay muchos intereses de por medio y a los municipios les conviene que se construyan barrios privados sin control ", aseguró Varela.
"También hay que hacer una diferenciación de lo que es un barrio privado o un barrio cerrado. Algunos son característicos, con seguridad y vigilancia, y otros, como en el caso de algunos loteos en Corralitos, los vecinos deciden ponerle a una calle una barrera y se terminó", agregó el agrimensor.
El diputado Roberto Blanco, quien participara en la modificación de la Ley de Catastro, no coincidió en aquel punto, aunque sí en la responsabilidad que les cabe a las comunas. "La ley que regula a los barrios privados es la 8.051 del Uso Territorial del Suelo pero hace 30 meses que ya está lista y el gobierno no tiene intenciones de aplicarla. En los últimos 10 años ni los municipios ni los gobiernos se han puesto de acuerdo en hacer algo por el tema y ahora están los resultados", disparó.
Blanco señaló que esta "falta de marco legal y ausencia de plazos para realizar planes estratégicos de ordenamiento" de estos barrios "termina perjudicando a toda la comunidad".
"Algunas zonas prácticamente se han convertido en ghettos y las intendencias lo están permitiendo. Esta situación le hace mucho daño a la trama urbana porque en algunos casos se cierran calles o se restringe el paso cuando antes esas arterias eran públicas. Ahí es cuando los municipios hacen la vista gorda al asunto y soportan estas arbitrariedades a cambio de que empresarios levanten zonas rentablemente alicaídas", afirmó el legislador.
En este criterio de, según lo expuesto por Varela y Blanco, "se juntan el hambre y las ganas de comer" y que pone a los municipios en el centro de todas las miradas, las zonas suburbanas de los departamentos de Maipú y Luján, y en menor medida Guaymallén y Las Heras, son en la actualidad los territorios más suculentos para los que buscan captar nuevos habitantes detrás de las paredes.

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