Casi el 60% de los desocupados no terminaron el secundario

La situación afecta especialmente a los jóvenes que enfrentan dificultades familiares y económicas para seguir la escuela y son discriminados por su edad en el mercado laboral. A través del Programa Jóvenes con Más y Mejor Trabajo, casi dos mil chicos de la ciudad buscan mejorar su realidad
En el Gran Río Cuarto hay 4.905 personas que no finalizaron sus estudios secundarios y no consiguen trabajo. El grupo representa a casi el 60% del total de desocupados. Los jóvenes son los más afectados por esa situación, ya que muchos deben dejar la escuela ante dificultades familiares y económicas y son excluidos del mercado laboral por su edad. En ese marco, el Programa Jóvenes con Más y Mejor Trabajo de la Nación, que hace tres años se implementa en la ciudad, incluye a casi dos mil chicos que pretenden mejorar su realidad.

“He estado buscando trabajo y toda la gente busca con el secundario completo, yo lo tengo incompleto, estoy cursando pero de todos modos se hace muy difícil”, expresó Franco Gutiérrez, uno de los 400 jóvenes que esta semana terminó de capacitarse en el marco del programa que la Nación lleva adelante hace tres años en Río Cuarto, en conjunto con la Universidad Nacional de Río Cuarto y la Subsecretaría de Empleo municipal.

Sus palabras sintetizan la situación de casi cinco mil riocuartenses que no lograron terminar sus estudios básicos y no consiguen trabajo. Pero además representa la problemática que enfrentan 4483 chicos menores de 29 años que se encuentran excluidos del mercado laboral.

Los datos, correspondientes al segundo semestre de 2010, surgen de la Encuesta Permanente de Hogares y evidencian que las personas más afectadas por la desocupación en la ciudad y sus alrededores son los ciudadanos que no terminaron el secundario y los jóvenes en general -quienes representan más de la mitad de los desempleados-.

Más y mejor trabajo

En este contexto, el Programa Jóvenes con Más y Mejor Trabajo viene ofreciendo capacitaciones y distintas alternativas a los chicos en situaciones de vulnerabilidad con el objetivo de que puedan estudiar y trabajar de manera acorde a sus intereses y necesidades.

“El programa apunta justamente a esa franja de jóvenes que, como no han terminado sus estudios, la inclusión laboral es mucho más compleja”, relató Teresita Ochoa, quien coordina esta iniciativa desde la Oficina de Empleo del Municipio.

Justamente los beneficiarios del programa impulsado por el Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación son las personas de 18 a 24 años que estén desocupadas y no hayan finalizado el secundario.

A nivel local, casi dos mil jóvenes de Río Cuarto y localidades cercanas están inscriptos en el programa. De ellos, 1087 chicos ya están participando de las distintas instancias que ofrece la propuesta y se espera que en los próximos meses ingresen otros 886 jóvenes.

La primera etapa que transitan los jóvenes se relaciona con talleres de Orientación de Inducción al Mundo del Trabajo. Los mismos tienen una duración de dos meses y poseen módulos de Alfabetización digital, Derecho laboral, Proyecto formativo y ocupacional y Salud e higiene. En los últimos días, 400 jóvenes de la ciudad y de la localidad de Coronel Moldes han finalizado esta etapa.

“Una vez que finaliza ese taller introductorio, los jóvenes deben elegir qué quieren hacer: si terminar el secundario, hacer cursos de capacitación, microemprendimientos o prácticas laborales en empresas”, explicaron desde la Oficina de Empleo. E indicaron que actualmente también se ha agregado el sector público como un espacio de pasantía para los beneficiarios.

“Es bastante interesante para que ellos puedan adquirir su primera experiencia laboral o incrementar otras posibilidades laborales referentes a la parte administrativa”, señalaron.

Dejar la escuela

“El no tener el secundario es una dificultad bastante grande para conseguir trabajo. Es la que más se destaca”, expresó a este diario Janet Dautilio, otra de las jóvenes que participa del programa de la Nación.

Su percepción coincide con la situación identificada por las instituciones que coordinan esta política a nivel local. La titular de la Oficina de Empleo, María Novillo, destacó que la principal dificultad que se observa en los jóvenes beneficiarios es el hecho de haber abandonado la escuela.

Desde la dependencia municipal detectaron que los problemas familiares y económicos son los principales motivos que llevan a los chicos a la deserción escolar.

“Varios tienen problemas económicos que les impiden terminar el secundario o el primario, por eso la beca es una gran ayuda para que ellos puedan solventarse los gastos de refrigerio y de traslado y así culminar los estudios”, explicaron con relación al incentivo de $ 450 que reciben quienes participan de alguna de las instancias del programa nacional.

Luego de las capacitaciones que reciben inicialmente, relacionadas con la inducción al mundo del trabajo, los jóvenes pueden permanecer en el programa y continuar cobrando el incentivo simplemente retomando el secundario.

Según Novillo, esto permite a muchos chicos enfrentar la situación en la que se encuentran: “Hay muchos padres que están sin trabajo o son muchos hermanos y por ahí no les alcanza y ellos tienen que salir a trabajar, buscar changas y por eso dejan el colegio”.

En consonancia con este panorama, Franco, uno de los beneficiarios del programa, explicó que luego de dejar la escuela “llegás a una edad en la que se te hace más difícil continuar; ya tenés que asumir otras responsabilidades para seguir con la vida y se hace más difícil poder terminar el secundario o seguir una carrera universitaria”.

En tanto, desde la UNRC, institución que se encarga de brindar los talleres iniciales a los jóvenes, señalan que en el último año se observa que los obstáculos que llevan a los chicos a abandonar la escuela no están tan relacionadas con su situación económica, sino con cuestiones individuales y familiares. Y ejemplifican que muchos deben priorizar responsabilidades familiares, tales como cuidar a sus hermanos o a sus propios hijos. Esto último se observa especialmente en el caso de las mujeres, ya que muchas de las beneficiarias son madres y se encuentran a cargo de su hogar.

“La razón del no estudio también suele ser la motivación, que es lo que la escuela genera como plan a futuro”, advirtieron también desde la Universidad.

Tamara Virginilo, otra de las chicas que dejó el secundario e ingresó al programa, expresó con claridad este fenómeno: “Cuando éramos más chicos, nosotros tampoco valoramos el estudio; en las etapas pasadas no lo tomamos en serio y ahora que somos un poco más grandes recién tenemos la conciencia de que tenemos que terminar la escuela”.

Buscar trabajo

La situación económica y familiar en la que se encuentran estos jóvenes sumada a las características del mercado laboral actual hacen que, en la mayoría de los casos, las escasas oportunidades de trabajo que obtengan estén atravesadas por la precariedad.

-¿Cuáles son las principales dificultades que encuentran en la búsqueda de trabajo?-, consultó PUNTAL a los jóvenes que participan del programa.

-Janet: Hay muchas trabas porque a lo mejor trabajás en algo que no te pagan como corresponde y si te tratan como esclavo, a veces es preferible no trabajar.

-Tamara: Uno que está en una mala situación no le queda otra que agarrar trabajo, por eso también hay mucha gente que se abusa de esas personas que no tienen nada y no tienen con qué defenderse.

-Franco: Una de las dificultades grandes es que hay mucha gente que está desocupada. El empleador, si no te toma a vos, tiene a cinco personas más para tomar y al no tener un montón de requisitos necesarios, vas quedando atrás. Si no tenés la capacitación necesaria, vas quedando cada vez más atrás y llega un momento en que no sabés a dónde disparar porque no tenés nada.

Las palabras de los jóvenes son explicadas con claridad por el equipo de la UNRC a cargo de las capacitaciones: “En lo laboral todas sus experiencias fueron precarias, en negro, en malas condiciones laborales, con salarios que no corresponden por ley”. Y agregan: “Se ven situaciones lamentables, como chicas embarazadas que trabajan hasta el día antes del parto”.

Desde la Universidad local sostuvieron que estas situaciones de explotación están muy relacionadas con el hecho de la falta de estudios por parte de los jóvenes, pero aclaran que aún terminando el secundario las condiciones laborales y ocupacionales generalmente no mejoran, dada la exigencia de capacitación constante de la sociedad actual.

En este sentido, destacan que los contenidos más valorados por los participantes de la capacitación introductoria que brinda la Universidad son los relacionados con derecho laboral y salud ocupacional, dado que allí “conocen derechos que no sabían que tenían”.

Un aspecto importante destacado por el equipo de la UNRC se relaciona con el modo en el que la edad también funciona como factor de exclusión. Según indican, los grupos de chicos capacitados en años anteriores provenían de sectores sociales más vulnerables, con necesidades básicas insatisfechas.

En cambio, los participantes de los talleres brindados este año “no tienen un problema económico para estudiar o trabajar, creo que están expulsados del mercado laboral por ser jóvenes”, expresó una de las personas a cargo de las capacitaciones.

Y añadió que se trata de un problema mundial: “En España, el desempleo de la población en general es del 21% y en los jóvenes de entre 18 y 25 años es del 40%.

En Estados Unidos el desempleo general es del 9% y en jóvenes es del 35%”.

La situación internacional se repite a nivel local. En Argentina se estima que en el año 2009 había dos millones de jóvenes sin trabajo, es decir que el desempleo en ese grupo asciende a un 30%. En el Gran Río Cuarto, los jóvenes también son los más afectados, ya que de un total de 8536 desocupados, 3540 tienen entre 20 y 29 años.

Desde la casa de altos estudios relacionan este fenómeno con una estigmatización hacia los jóvenes, que muchas veces se vincula con una discriminación por la supuesta falta de experiencias o habilidades para el trabajo.

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