Hábitat recibe hasta 20 reclamos por día y atiende al menos dos planteos por desalojo por semana. La demanda en los sectores bajos crece a la par de la clase media que sigue sin acceso al crédito
El subsecretario de Promoción Social, Gonzalo Parodi, afirmó en diálogo con PUNTAL, que el desfile incesante de familias carecientes derivan en casi un centenar de reclamos por semana. “Es una demanda constante, que no decae. El municipio debe asistir ante la ausencia de planes de viviendas de la Nación y la Provincia que otorguen soluciones más amplias en el mediano y largo plazo”, remarcó.
Parodi aseguró que en las zonas marginales, la demanda por viviendas se eleva “a la par” de la clase media que tampoco logra acceder a créditos bancarios y espera por el cumplimiento de los planes oficiales.
“Lo que estamos haciendo es trasladar servicios básicos a los asentamientos precarios que ya existen y tratar de hallar los paliativos al hacinamiento. Actualmente, estamos llevando los medios particulares al sector de Malvinas, la villa Trulalá y a 20 familias de Cochancharava”, resaltó.
Parodi consideró que “de esta forma, las familias pueden tener un alimento en la heladera o usar un nebulizador, por ejemplo”.
“Está claro que el fin último debe ser la vivienda, una ampliación y hasta la construcción de un baño. Pero también hay otras prestaciones que son muy importantes y por eso hemos llevado el agua potable y la luz a Cola de Pato y las conexiones individuales a 65 familias de Oncativo”, describió.
Ante el reclamo por materiales de la construcción, sostuvo que “se buscan mecanismos para ayudar en ampliaciones, la edificación de piezas secas y la habilitación de baños”.
“Hacen faltan 10 mil viviendas en Río Cuarto y esto incluye a todos los sectores. En los niveles pobres hay mayor vulnerabilidad y se requieren planes de casas de mayor magnitud que se sostengan en el tiempo. Por ahora, estamos apuntando a la emergencia y a intentar mejorar la calidad de vida en los asentamientos. Lo que falta es la intervención de la Provincia y la Nación”, argumentó.
Por semana, la Municipalidad recepta al menos dos planteos por desalojos de familias que quedan en la calle debido a que ocupaban alguna vivienda o ya no pueden pagar el alquiler.
“Lo primero que se hace es buscar una red familiar en la ciudad que los contenga y nos pueda dar tiempo para una solución de largo plazo. Si nadie los puede asistir, apelamos al Hogar Madre del Niño de Dios”; precisó Gonzalo Parodi.
En los casos en que un familiar tiene un terreno o una porción de lote dispuesta a cederla, desde Hábitat “se favorece a la construcción de un módulo básico”.
“El último paso es el pago de un alquiler y cuando lo hacemos paulatinamente nos vamos retirando. Son subsidios de ayuda económica en los que se los acompaña en la búsqueda de trabajo y se los incluye a microemprendimientos. El objetivo es que no se extienda demasiado este proceso para que no sea crónico, salvó en los casos en que estamos ante una mujer sola y con hijos, donde se dificulta aún más el problema”, explicó.
Parodi admitió que “resulta muy difícil” hallar casas en alquiler a precios acordes con el drama de familias marginales.
“Es muy duro el trabajo porque los precios de los alquileres se dispararon en los últimos años y el efecto también llegó a los barrios, incluso los más alejados del centro. Tenemos algunos puntos de contacto que nos permiten conseguir valores más bajos, pero no es fácil”, remarcó.
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