Sufrió un accidente y no tiene dinero para comprar una silla de ruedas eléctrica.
‘La silla de ruedas eléctrica se maneja con una palanca y vale $14.000. La tramité ante la Obra Social Provincia y me dijeron que no podían costearla en su totalidad, así que me dieron $8.000. Como no tengo recursos, le pedí $6.000 al Ministerio de Desarrollo Humano, pero hasta el día de hoy no conseguí la ayuda. Me avergüenza tener que mostrarme así, pero llegué a un punto de desesperación’, contó Rodríguez, quien vive en el barrio Municipal 17 de Octubre, en Chimbas. Desde el Ministerio de Desarrollo Humano informaron que en este tipo de casos, la asistencia se entrega a personas que no tienen cobertura de social, por lo que a Rodríguez lo tiene que auxiliar la OSP. A su vez, pese a los intentos, no fue posible comunicarse con las autoridades de la OSP.
Para dejar su cama, Orlando recibe la ayuda de su hija Bárbara (26), pero ella trabaja y su delgada contextura poco puede hacer para los casi 100 kilos del padre. Para colmo, su baño no está adaptado y hasta para hacer sus necesidades o bañarse necesita de la asistencia de su hija. ‘Mi esposa, Idelfonsa (50), es discapacitada y también anda en sillas de ruedas. Sus problemas de salud cada vez son más graves y pronto también necesitará un aparato eléctrico para desplazarse’, contó Orlando. El cobra su jubilación y su esposa una pensión, pero a su cargo también están sus nietos de 6 y 4 años, pues su yerno murió de leucemia.
Para poder asistir a los controles médicos, Rodríguez indicó que realizó una denuncia al Defensor del Pueblo y de esa manera consiguió que una ambulancia lo trasladara.
‘La silla de ruedas eléctrica me va a permitir moverme otra vez por mí mismo, voy a poder salir a ver el Sol sin que me tengan que llevar alzado o incluso dar una vuelta a la manzana. Yo soy fuerte y desde criatura que me enseñaron a luchar, pero esta situación sinceramente me está superando’, se lamentó.
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