El impresionante relato del cabo Diego Moisés Ledesma ante el juez da cuenta de que el titular de Criminalística recibió dos balazos en la cabeza, cuando estaba en el piso sin posibilidad de defenderse, mientras era insultado por su atacante. “Dieguito llamá una ambulancia y al 101, que yo no puedo”, suplicó la víctima.
De un testimonio receptado en el marco de la causa que investiga la tragedia ocurrida en la sede de la División Criminalística, surge que el imputado Marcelo Daniel Cascio “remató” al comisario inspector, Eduardo Bravo, cuando éste, muy mal herido, se arrastraba hacia una casa vecina en busca de auxilio, siendo fusilado a sangre fría y sin miramiento alguno por el acusado, quien mientras efectuaba los disparos insultaba al indefenso jefe de dependencia.
Esta situación se ve confirmada por la declaración que efectuó el cabo Diego Ledesma, quien relata que escuchó un primer disparo y pensó que era el oficial Juan Conci, que estaba realizando una pericia balística, pero de inmediato escuchó otros estampidos y sale de la oficina para ver qué pasaba, momento en que se encuentra con otras compañeras que estaban asustadas, preguntándoles qué pasaba respondiendo éstas con gestos de que no sabían.
Le dispara a Conci
Fue entonces que vio que Cascio subió por las escaleras y al encontrar a Conci que salía de su oficina le realizó dos disparos a quemarropa. Conci busca protegerse dentro de la oficina, en tanto que las mujeres corrían hacia otras oficinas.
El cabo Ledesma dijo que bajó las escaleras, ya que se dio cuenta de que la situación era realmente grave, observando que una persona, a la cual sólo le veía los pies, estaba tirada en la vereda, por lo que pensó que se trataba de un civil herido.
Comprueba que era Bravo
Cuando decide salir al exterior de la dependencia, Ledesma comprueba que la persona herida era su jefe, el comisario inspector Bravo, quien se arrastraba hacia una casa vecina con el teléfono en la mano. Dice Ledesma que cuando advierte ello entró en crisis de nervios, y le preguntó “jefe qué le ha pasado”, a lo que Bravo -totalmente ensangrentado- le responde “Dieguito llama una ambulancia y al 101, que yo no puedo”. Ledesma dijo que todo ocurría en fracción de segundos.
Ledesma relata que luego ve que Cascio baja de balear al oficial Conci y al verlo al lado del licenciado Bravo le pregunta “¿vos qué haces aquí?”, y de inmediato le apunta el arma a la altura de la cabeza, por lo que sin decirle nada Ledesma sale corriendo en dirección a una plaza, mientras Cascio le efectuaba dos disparos, uno de los cuales lo hiere en la pantorrilla de la pierna derecha.
Cascio remata al jefe Bravo
El cabo Ledesma cuenta que cuando nuevamente trata de decirle a Cascio que se calme, puede ver que el subcomisario apunta el arma hacia el cuerpo del licenciado Bravo, que estaba totalmente indefenso, y le efectúa dos disparos mientras lo insultaba, totalmente fuera de sí. Luego observa que cuando termina de dispararle al jefe, Cascio ingresa nuevamente hacia la dependencia y se escuchaba que en la planta alta continuaba realizando disparos.
Ledesma decide acercarse hacia donde estaba tirado el comisario inspector, Bravo, y vio que éste estaba totalmente ensangrentado en la cara y con mucha dificultad para respirar, a causa de que los últimos disparos que recibió de Cascio fue en la cabeza. Momentos después ve que llega personal policial para intervenir en el hecho.
Lo habría sorprendido
Cascio habría sorprendido a Bravo cuando, descuidado, salía del baño, efectuándole los primeros disparos que hirieron al jefe de la División.
Ello se deduce de lo relatado por la agente María Constanza Cura, quien dijo que después de desayunar le dijo a Bravo que debía ir a Jefatura, y éste le dijo que lo esperara, que iría al baño y después la acompañaría. Luego de ello escuchó la balacera.
Además hubo efectivos que coincidieron al decir que el día del hecho, el jefe Bravo les había pedido que “le tengan paciencia a Cascio, porque éste andaba desvariando sobre la realidad en la cual vivía, pero que desconocía los motivos. Una vez le dijo a Bravo que personas desconocidas lo andaban siguiendo y otras incoherencias. Hacía alusión a que lo perseguían para hacerlo correr de la Policía”, contó la agente Cura.
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