Casas térmicas: la temperatura en los pisos llegó a 73º y detectaron fuga de electricidad

l promediar la tarde de ayer, tanto el cuerpo de Bomberos como el de Protección Civil del municipio caletense se mostraban esperanzados en haber podido dilucidar los motivos del misterioso recalentamiento de pisos de dos viviendas del barrio Minicentro. La temperatura había comenzado a descender tras haber alcanzado los 73º centígrados a media mañana.

Un operario de Servicios Públicos detecta un cable de energía haciendo contacto con un caño que se conecta a un pilar metálico.

Caleta Olivia (agencia)

El extraño fenómeno térmico que ayer fue el comentario generalizado en la ciudad del Gorosito se había detectado el domingo a ambos lados de la medianera que divide las casas de las familias Palacios y Varela, en la calle Rivadavia al 1.600, frente a una de las sucursales del supermercado La Anónima.

Las cerámicas virtualmente se transformaron en loza radiante y ello no solo generó preocupación a los moradores sino que también movilizó a personal de distintas reparticiones. Además de las mencionadas, a ese lugar confluyeron policías, personal de Medio Ambiente de la comuna y técnicos y operarios de las empresas estatales Distrigas y Servicios Públicos.

Las excavaciones en la vereda y cortes de energía y gas a ambos inmuebles no hicieron disminuir la temperatura que el lunes trepó a los 53º, por lo cual se hizo venir a un geólogo de Comodoro Rivadavia, quien tampoco pudo explicar el fenómeno y algunos vecinos aludían a la posibilidad de aguas subterráneas en contacto con una fuente eléctrica, una ignición de hidrocarburos residuales y otras hipótesis disparatadas.

Como fuera, a media mañana de ayer los equipos de emergencia volvieron al lugar para realizar otras evaluaciones e incluso un colaborador de Protección Civil, Carlos Alvarez, aportó un detector termográfico. El aparato marcó nada menos que 73º centígrados en los pisos de ambas viviendas y el panorama se tornó aún más que preocupante.

FUGA DE ENERGIA

En medio de esa tensa situación, un operario del área Energía de la empresa Servicios Públicos, Gustavo Bayón, subió a los techos y observó que un cable de teléfono se hallaba enredado con otro de energía que estaba deteriorado por el paso del tiempo y hacía contacto con un caño en cruz.

Ese elemento metálico se hallaba conectado más abajo con un pilar que encierra cajas de medidores de luz, las que a su vez harían contacto con hierros de construcción que pasan por debajo de la pared medianera.

Por tal razón, se decidió cortar nuevamente la energía (esta vez por muchas horas) y aguardar la evolución de la temperatura.

Efectivamente, después de ese procedimiento, la lectura del aparato termográfico descendía a razón de un grado por hora.

No obstante, el jefe de Protección Civil, Miguel Galán, se mostraba cauto en las apreciaciones, teniendo en cuenta que no había antecedentes similares sobre este tipo de situaciones.

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