No logran alquilarse, se usan como oficina o como viviendas de fin de semana. El boom inmobiliario, la especulación y las nuevas tendencias explican el fenómeno.
Neuquén > Existen en la provincia más de 34 mil casas donde no vive ninguna familia de forma permanente. Esto se debe a que están abandonadas, en venta, en alquiler, en proceso avanzado de construcción pero aún no habilitadas, se usan como oficinas, consultorios o a modo de segundo hogar para vacaciones o esparcimiento.
Así lo indica el Censo 2010 que establece que el 17% de las 194 mil viviendas neuquinas están deshabitadas. Casi 20 mil corresponden a la zona de la Confluencia, la más poblada de Neuquén. Le siguen, en conjunto, las zonas turísticas de la Cordillera, donde mayor cantidad de segundas viviendas se registran. Entre los departamentos Lácar, Los Lagos, Aluminé y Huiliches, suman más de 6 mil unidades que no tienen habitantes de forma permanente.
En total, el 17% de las casas de la provincia se encuentra en esta situación. Se trata de un porcentaje que va a tono con el resto del país, donde 2,5 millones de viviendas no alojan familias.
Desde Estadísticas y Censos de la provincia confirmaron el fenómeno, aunque esperan más datos para hacer un análisis de sus causas. “Los censistas marcaron como casa desocupada aquella donde ven signos de que no vive nadie o bien donde vecinos sindican que no habita ninguna familia”, señalaron. De esta forma, explicaron que no se consideran en esta estadística aquellas casas donde no había nadie en el momento de realizarse el relevamiento, sino aquellas donde efectivamente no reside ninguna persona de forma permanente.
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Por su parte, el titular del Colegio de Martilleros de Neuquén, Guillermo Reybet, arriesgó varias hipótesis. “Hay muchos edificios que se están realizando y están casi terminados. También muchos departamentos y casas, sobre todo unidades grandes, que no consiguen alquilarse o venderse y por lo tanto permanecen desocupados”, explicó el empresario, al tiempo que señaló la preferencia por viviendas más pequeñas, de uno o dos ambientes.
El boom inmobiliario, lejos de haber saciado la demanda habitacional, se convirtió en una inversión: se construye como refugio de valor y no siempre esas propiedades logran ser alquiladas. La especulación se traduce a menudo en la retención de unidades sin habitar por un largo plazo.
Otro de los fenómenos que resaltó es el de las “casas-consultorios”. Muchos profesionales prefieren espacios grandes, en el centro de la ciudad, en los cuales no paguen expensas. El fenómeno se ve mucho en esta capital, explicó Reybet.
También habló de las segundas residencias. Más allá de la Cordillera, remarcó la existencia de muchas viviendas de fin de semana en El Chocón y en Mari Menuco, que permanecen deshabitadas la mayor parte del año.
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