La Casa Rosada celebró la sentencia en silencio

El gobierno de Cristina Kirchner hizo ayer silencio sobre la situación judicial de Mauricio Macri. La orden presidencial fue no evidenciar la euforia que envuelve a los Kirchner y a sus funcionarios por el procesamiento del jefe porteño.
Según pudo saber LA NACION, para Néstor Kirchner, que diseña desde Olivos su carrera presidencial hacia 2011, resulta fundamental que Macri llegue a las elecciones del año próximo "desgastado, pero sin ser destituido de la jefatura porteña".

Existe un debate puertas adentro de la Casa Rosada acerca de si conviene forzar una crisis institucional y un juicio político en la ciudad. Por ahora, gana terreno la opinión de no propiciarlo, para no "victimizarlo". Además, el Gobierno no cuenta por ahora con votos suficientes en la Legislatura para remover a Macri.

"Sólo serviría para levantar a otras figuras porteñas, como Pino Solanas o Elisa Carrió", señaló a LA NACION un destacado funcionario.

Descuentan en la Casa Rosada que la Cámara Federal analizará el procesamiento hasta 2011 y esperan que confirme la medida dictada ayer por el juez Norberto Oyarbide, pero una vez avanzada la carrera presidencial rumbo a 2011. "Necesitamos que sea candidato, pero debilitado, para dividir el arco opositor y que le aspire votos a Cobos, Carrió o a Duhalde", deslizan en Balcarce 50.

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