Casa de Piedra: bajante histórica del lago

Ante las "condiciones extraordinarias" del ciclo hidrológico, y la bajante extrema en el lago de Casa de Piedra, el comité de cuenca del río Colorado decidió cerrar las compuertas del dique para que sólo pase un caudal mínimo de agua. "Nunca el lago había estado tan bajo", sostuvo el presidente del comité. La reducción se extenderá hasta fines de julio.
La sucesión de años hidrológicos muy pobres y un panorama que no da indicios de cambiar en lo inmediato, obligaron al Comité Interjurisdiccional del Río Colorado (Coirco) a disponer una reducción gradual en el caudal erogado por la represa de Casa de Piedra hasta llegar, el jueves 26 de abril, a un caudal de 20 metros cúbicos por segundo. Es la máxima reducción que jamás se ha implementado desde que se construyó Casa de Piedra.

"En otros años habíamos reducido hasta 25 m3/segundo durante unos días, pero nunca habíamos llegado a 20 m3", señaló Boyero al dar cuenta de lo extremo de la decisión. "Es el mínimo caudal que podemos liberar en el río porque aguas abajo tenemos usos consuntivos", remarcó. Estos usos comprenden la provisión de agua a las localidades ribereñas, la generación hidroeléctrica y el mantenimiento del cauce y su ecosistema.

Los 20 m3/segundo permitirán que siga funcionando la central hidroeléctrica de Casa de Piedra y también la recientemente inaugurada central del dique Salto Andersen. Estas centrales abastecen a la villa turística de Casa de Piedra, la localidad pampeana de Gobernador Duval, la planta de bombeo del Acueducto del Río Colorado, e instalaciones educativas y policiales en provincia de Río Negro.

El cronograma de reducción que dispuso Coirco comenzará el lunes 23 de abril con una restricción de 55 a 45 m3/segundo; el martes bajará a 35 m3/s, el miércoles a 25 y el jueves llegará a 20 m3/segundo. Cada día, la maniobra de cierre se hará en dos etapas, con una diferencia de 1 hora entre ellas. Esta erogación mínima se extenderá hasta fines de julio.

Acopio.

"Vamos a tratar de acopiar agua ahora que empieza el período de veda, el período en que no se riega en las chacras", explico Boyero en diálogo con LA ARENA. "Vamos a dejar una escorrentía mínima en el cauce para tratar de acumular todo el resto del agua que ingresa".

Aún con estas medidas extremas, el caudal que entra al lago no es muy elevado y tardará mucho en producir un incremento perceptible en el nivel del agua. "En Buta Ranquil están pasando unos 47 metros cúbicos por segundo, así que al lago deben estar ingresando unos 40 m3", estimó Boyero. "Sigue siendo un ingreso muy bajo, y el pronóstico es que no va a haber grandes cambios", anticipó. "La recuperación va a ser muy lenta".

Según comentó el directivo, el pronóstico oficial aún no está terminado, pero los comentarios de quienes conocen la zona y saben sobre el comportamiento climático "no son los más alentadores". Coinciden en que "va a ser otro año pobre, esperemos que no más pobre que éste".

Turbinas.

Este año, el panorama llegó a un extremo que no se había alcanzado desde que comenzó a llenarse el lago de Casa de Piedra. "La situación es muy complicada, nunca el lago tuvo el nivel que tiene ahora, nunca estuvo tan bajo", reiteró Boyero. "Esto es lo que nos obligó a disponer esta reducción extraordinaria".

A diferencia del año pasado, Coirco decidió que esta vez no salga de servicio la central hidroeléctrica de Casa de Piedra. El año pasado, una medida similar contempló la detención de las dos turbinas que posee el dique, decisión que no fue vista con buenos ojos por Compañía Administradora del Mercado Mayorista de Energía S.A. (Cammesa). Por eso, este año se planteó un esquema que, aún en un nivel mínimo, permite continuar generando.

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