A la Casa de Leguizamón no sólo se le cae el revoque días tras día: también se le caen cada uno de los proyectos con los que se quiso comenzar las obras de conservación del edificio construido a comienzos del siglo XIX En la semana quedó descartado en la Legislatura un proyecto de ley para el adobe, que iba a dar cobertura legal para que la provincia inicie obras de reparación respetando el material primitivo.
La situación quedó expuesta en una reunión de funcionarios de la secretaria de Obras Públicas, legisladores y funcionarios responsables de la conservación del patrimonio arquitectónico, en la que prácticamente se desechó una ley provincial del adobe, con la que se pretendía habilitar a Obras Públicas a hacer las reformas.
"El proyecto técnica y legalmente no tenía un sustento. Y es que un proyecto de reglamento, o unas recomendaciones como las que se pretendían hacer, son parte de un proceso que lleva mucho tiempo", indicó a Nuevo Diario el ingeniero de la Secretaría de Obras Públicas de la provincia, Roberto Caro.
El proyecto de ley había sido una de las alternativas manejadas menos de un mes en la Legislatura para destrabar el "impase" que se produjo cuando la Comisión Nacional de Museos Históricos vetó un proyecto que había elaborado la secretaría de Obras Públicas de la Provincia, que incluía el uso de hormigón armado.
El veto se produjo porque la Comisión Nacional dice, siguiendo normas internacionales al respecto, que las obras de conservación de los edificios históricos deben respetar sus materiales originales y que, además, deben ser reversibles.
En teoría este era el objetivo del proyecto que había hecho llegar el consejo profesional de ingenieros (COPAIPA) y la Dirección de Patrimonio Arquitectónico y Urbano de Salta, que quedó prácticamente desechado por la opinión de los funcionarios de Obras Públicas.
De ese modo, aún no se tiene en claro quién, cuándo y cómo se harán las obras en la cada vez más deteriorada Casa de Leguizamón, apuntalada desde hace más de tres años y rodeada de una malla que, como un reflejo de lo que sigue ocurriendo, describe el largo recorrido legal desde que fue declarada monumento histórico.
Consultado por Nuevo Diario, Caro dio a entender que ahora será la Comisión Nacional de Museos Históricos el organismo que debe definir y hacer cargo de las obras de refacción. "Es cierto que hubo un convenio por el que la Comisión traspasó el mantenimiento de la Casa de Leguizamón a la provincia. Pero cuando la provincia quiso comenzar a hacer las obras, la misma Comisión se lo objetó. Así que ahora le corresponde esa institución determinar cómo se harán las obras".
Y agregó: "Nosotros estamos preocupados por la preservación de la casa, y también por la seguridad de los salteños".
De esa manera, la Casa de Leguizamón volvió a quedar entre dos fuegos de institutos nacionales: la Comisión Nacional de Monumentos Históricos sostiene a rajatabla que debe utilizarse adobe, y el Instituto Nacional de Prevención Sísmica, que sostiene que esas normas no cumple con las normas de seguridad antisísmica.
El fracaso del proyecto de ley convirtió a los disputados provinciales que participaron del encuentro casi en meros espectadores del asunto. "Es importante continuar con las políticas de preservación y de seguridad en un marco de respeto de las instituciones y de un trabajo con junto por el bien del patrimonio y de la seguridad de sus habitantes", señaló la peronista Milagro Patrón Costas.
La casa de Leguizamón funcionó como casa particular hasta los años 50. Durante años fue un lugar de reunión de la aristocracia salteño. Luego su planta baja fue usada para locales comerciales. Debido al mal estado de conservación del edificio, el mobiliario tuvo que ser trasladado.
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