Con uno menos y perdiendo, lo dio vuelta y venció a All Boys. Salió del descenso y ganó su tercer partido seguido de local.
Ayer, aquella frase de Perrone que “tener la pelota no te garantiza el resultado”, fue tal en el primer tiempo. Porque siempre ejerció la presión, se adueñó de la pelota, abrió la cancha con Mas y Bogado, y tuvo equilibrio en el medio, pero All Boys siempre lo esperó, se cerró bien en el fondo y por eso no pudo llegar con claridad al arco de Cambiasso con pelota dominada y debió abusar de los remates de Luna, Alderete y Bogado.
All Boys, que apostaba a la habilidad de Toranzo, sólo miraba como San Martín iba. Y fue recién a los 43’ cuando cayó la primera opción tras el centro que encontró sólo a Grabinski, pero se cayó y su remate desde el piso se fue por encima del travesaño.
Del otro lado, cada tibio intento del Albo quedaba en posición adelantada, hasta que a los 45’ tomó mal parado al fondo, Mattia quedó enganchado y Mauro Mattos definió por arriba de Ardente para pasar a ganar cuando no había hecho méritos.
Si ese gol fue un balde de agua fría, la cuesta arriba fue más pronunciada cuando a los 3’ del segundo tiempo el ingresado Álvarez vio la roja. Pero a contramano de dejar crecer al visitante, Perrone no renunció a su sistema y pegó en el momento justo para volver a meterse en sintonía en una muestra de entereza y confianza entre sus jugadores. Lo había anunciado Landa con su cabezazo que frenó Cambiasso. Y por eso a los 11’, Osorio metió el frentazo abajo para el 1-1 y la reacción estaba de manifiesto.
Para ese entonces Bogado ya era el abanderado, Luna el creador y Alderete el distribuidor de juego en base a su marca. En sí, todo el equipo creció y el hombre de menos nunca se notó.
Y en esa insistencia y mezquindad del equipo de Floresta es que el premio llegó tras el centro de Bogado que lo encontró a Mas y tras el mal rechazo en el fondo, Osorio no perdonó y a los 26’ el resultado estaba en favor del Verdinegro por no renunciar a su juego y tener la contundencia que escaseó en el periodo inicial.
El gasto estaba dando su fruto y fue cuando Ardente se lució. Le sacó un a mano a mano a Matos y otro a Montoya, para redondear una enorme actuación de todos, con reacción, orden y entendimiento para otra victoria en casa, donde está intratable.
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