Integrante de la primera camada de egresados de la Licenciatura en Tecnología Ambiental, una carrera “nuevita” que se dicta en la Universidad Nacional del Centro en Tandil, Mariana Pereyra es actualmente becaria del CONICET. En su quehacer diario, con su trabajo cotidiano, la tresarroyense efectúa aportes concretos en un tema que debiera ser preocupación de todos, el cuidado y respeto del Medio Ambiente. Entrevista exclusiva de “El Periodista”Agosto 2011
Soy Licenciada en Tecnología Ambiental, estudié en la Facultad de Ciencias Exactas perteneciente a la Universidad Nacional del Centro (UNCPBA), en la ciudad de Tandil.
¿Para qué la habilita esta profesión?
El estudio del medio ambiente es muy amplio. En particular la carrera nos da la base para entender los distintos procesos naturales desde el punto de vista fisicoquímico y una formación sobre procesos que tiendan a asegurar la calidad del aire y el agua, y a tratar residuos sólidos y materiales de riesgo de modo de asegurar un impacto mínimo sobre el ambiente. La profesión te habilita para trabajar en equipos multidisciplinarios dedicados al estudio de impactos ambientales originados por obras o instalación de cualquier empresa, para participar en proyectos de investigación multidisciplinarios sobre la problemática ambiental en general; corregir o mitigar problemas mediante soluciones técnico-económicas, enmarcadas en el contexto de las reglamentaciones y leyes vigentes; diseñar, instalar, dirigir técnicamente, operar los aspectos tecnológicos de sistemas de procesos, equipos, máquinas, materiales, destinados a preservar factores ambientales; y a corregir o mitigar impactos sobre éstos.
¿Qué trabajos ha realizado?
Uno de los trabajos que realicé y que me impactó mucho fue analizar una problemática de contaminación con plomo en la ciudad de Tandil, a través de la derivación de un médico que detectó una elevada concentración de plomo en sangre en una familia. El hombre de la familia trabajó toda su vida en la fabricación y reciclaje de baterías viejas donde hervía distintas partes de las mismas y se emitían vapores, los cuales el aspiraba y se acumulaban en el suelo durante años donde jugaban sus hijas y además había huerta.
¿Cuál fue, específicamente, la tarea que hizo?
Lo que se hizo fue ir a la vivienda y tomar muestras de suelo de distintas partes y muestras de distintas plantas de la huerta. Se determinó la concentración de plomo en las distintas muestras, las cuales fueron muy superiores a los dados por la legislación vigente. Sugerimos evitar el contacto con toda la zona afectada, no ingerir alimentos de la huerta y hacer una biorremediación del lugar, que consiste principalmente en el uso de determinadas plantas o microorganismos que absorben o degradan las sustancias peligrosas convirtiéndolas en sustancias de carácter menos tóxicas o bien inocuas. Este trabajo lo realizamos con mis compañeros de estudio, yo no estaba recibida todavía, guiados por investigadores de la universidad a los cuales agradezco porque nos permitieron llevarlo adelante. Fue una experiencia linda pero fuerte, ya que cuando fuimos al lugar a charlar con la familia ellos se emocionaron mucho y fue muy fuerte todo lo que nos contaron y los problemas que tuvieron a raíz de esto.
¿También realizó estudios medioambientales en otras ciudades?
Luego, antes de recibirme, realicé una pasantía de tres meses en el Instituto Argentino de Oceanografía (IADO) de la ciudad de Bahía Blanca, en la cual evalúe el impacto de la descarga de los efluentes cloacales de la ciudad sobre el estuario. Los efluentes urbanos de la ciudad eran descargados a las aguas del estuario con escaso tratamiento. Toda esta situación genera impactos negativos que modifican la calidad de las aguas y por ende el ecosistema estuarino. Durante el trabajo realice varias campañas al estuario, más precisamente a la zona de la descarga cloacal, donde medí parámetros fisicoquímicos, tomé muestras de agua y sedimentos del fondo para determinar nutrientes, materia orgánica y metales pesados. Además estudié la hidrodinámica de la zona realizando mediciones con varios equipos, ya que además de saber qué contaminantes hay y cuánto, es importante saber qué está pasando con ellos, es decir, si se van a acumular o se van a dispersar. Para ellos es fundamental saber cuáles son las direcciones y velocidades de los principales flujos de agua. Es lo mismo que pasa en los estudios de contaminación atmosférica, es fundamental saber cuál es la dirección principal del viento. Esta pasantía fue muy importante para mí porque me permitió aprender muchísimo sobre el trabajo de campo, aprender a tomar muestras y analizarlas en el laboratorio, además de aprender a integrar la información y saber qué está pasando, son cosas que en la carrera se ven pero en la práctica se aprende mucho más. Además con este trabajo realicé la tesis de la licenciatura que fue dirigida por investigadores del IADO y de la universidad de Tandil lo que me permitió obtener el título de grado.
En el Estuario del Río Quequén Grande centró su investigación para el doctorado…
Así es, enmarcado en un proyecto de investigación llamado “Estudios hidrodinámicos, ambientales y sociales en el Estuario del Río Quequén Grande” en el cual estudiamos la hidrodinámica, la sedimentación, la calidad del agua, etcétera, a través de la realización de campañas donde realizamos diferentes mediciones de salinidad, temperatura, turbidez en toda la columna de agua, velocidad y dirección. Tomamos muestras tanto de agua como de sedimentos y tenemos instaladas cuatro estaciones de Monitoreo Ambiental Costero ubicadas estratégicamente en el estuario que miden en forma continua distintos parámetros fisicoquímicos y se pueden visualizar de manera online. Estos estudios son muy importantes sobre todo para el puerto encargado de mantener la navegabilidad del estuario para el acceso de los grandes buques.
Es la suya una carrera universitaria muy nueva…
Sí, es nuevita. La carrera empezó en el año ‘98 donde ingresaros tres alumnos y de los cuales ninguno se recibió. De hecho mis compañeros y yo somos los primeros egresados e ingresamos en el año 2000. En si en la carrera ingresan pocos alumnos por año, yo creo que un poco porque es una carrera de las ciencias duras, donde tiene una fuerte base en química, física y matemática y esto hace que muchos chicos que empiezan a estudiar se cansen, y por otro lado porque al ser tan nueva no se conoce bien cuál es la salida laboral que tiene, para qué sirve, qué se hace, etcétera. Es verdad que hay que estudiar mucho, pero también hay muchísimo trabajo en esta área tanto en la parte pública como privada.
¿Cómo llega la posibilidad de ser becada por el CONICET?
Cuando realicé la tesis de grado el grupo de investigación de Tandil que me estaba dirigiendo me propuso presentarme a una beca de CONICET, para seguir alguna de las líneas de investigación en las que ellos trabajan. Al principio dudé bastante porque no estaba segura de querer dedicarme a la investigación, tenía idea de trabajar en la parte privada, pero bueno me convencieron y me presente, me salió y acá estoy.
¿Qué implica la beca?
El objetivo principal por el cual te otorgan la beca es que realices un doctorado. Una persona que está doctorada significa fundamentalmente que es una persona que tiene la capacidad de resolver problemas. Lo que el CONICET pretende es que en el país haya cada vez más personas que se doctoren, ya que implicaría que hay cada vez más personas que pueden resolver distintos problemas de la sociedad. Después tenés que cumplir con las exigencias que tiene el doctorado que son varias: realizar diferentes cursos de postgrado, asistir a congresos, presentar los resultados que vayas obteniendo en revistas, y realizar una tesis doctoral.
¿En qué tema está trabajando actualmente?
Por un lado estoy en la etapa final del doctorado, analizando varios resultados de las mediciones realizadas en el estuario, y tratando de empezar a escribir la tesis. Por otro lado, fuera de lo que es mi doctorado, junto con investigadores de la facultad de Ciencias Humanas empezamos el año pasado a estudiar la calidad del agua del Arroyo Langueyú que cruza la ciudad de Tandil, donde ya hemos realizado varias campañas de muestreos y algunos análisis. Esta situación afecta mucho a algunos barrios de Tandil porque la contaminación del agua del arroyo atrae muchos roedores y vectores que contagian distintas enfermedades y también genera muy malos olores. Tenemos la idea de presentarnos a un proyecto para seguir avanzando con la investigación. También estoy dando clases en la Universidad en las cátedras de Biología, Contaminación de Aguas y Ecotoxicología tengo una ayudantía simple que es el cargo que me permite tener el CONICET.
¿Cuáles son sus planes a nivel profesional? ¿Hacia dónde piensa enfocar su carrera una vez que concluya con los proyectos que tiene en marcha?
Primero doctorarme. Después me gustaría perfeccionarme un tiempo en el exterior y dedicarme más a la parte de contaminación y calidad de aguas, que es el área que más me atrae. Igualmente no planifico mucho, veremos cómo estoy yo a nivel personal y qué oportunidades tengo al momento de doctorarme para decidir qué voy hacer. Y en un futuro, porqué no, me encantaría poder realizar algún estudio sobre contaminación y calidad de las aguas de algunos de los arroyos de Tres Arroyos.
Siempre hay polémica sobre la calidad del agua en Tres Arroyos…
Sí, he escuchado acerca de las dudas que hay sobre la calidad del agua en Tres Arroyos, sobre todo debido a la contaminación por nitratos proveniente de las actividades agrícolas. En una oportunidad, hace muchos años, tuve acceso a los análisis que se realizan a los pozos de extracción de agua y efectivamente estaban excedidos en el valor permitido para agua de consumo en la concentración de nitratos, con lo cual no es aconsejable que la consuman los lactantes. Salvo esa ocasión, yo nunca realicé un estudio sobre la calidad del agua ni he leído estudios que se hayan realizado. Acá en Tandil también hay problemas con los nitratos en el agua de consumo y la verdad que es muy complicado y costoso hacer una remoción de los mismos.
¿Sus trabajos han trascendido a nivel nacional o internacional?
A medida que uno va avanzando en la realización del proyecto y del doctorado los resultados se publican en congresos nacionales e internacionales, así como en revistas…, es una exigencia del doctorado y obviamente del CONICET. Esta es una de las manera que uno tiene de aportar a la sociedad y de compartir lo que está haciendo con otras personas e intercambiar información.
Si bien no son tantos los años que hace que se fue de Tres Arroyos, ¿qué recuerdos tiene de su vida en esta ciudad?
Tengo muy lindos recuerdos de mi infancia y adolescencia en la ciudad. La verdad que fueron dos etapas que las re disfruté. La primera porque por suerte crecí en un barrio tranquilo donde podía jugar mucho hasta tarde y con mi hermana, amigos y vecinos pasamos horas jugando en la calle y en la plaza, a la escondida, a disfrazarnos, a hacer chozas… Me acuerdo muchísimo de disfrazarnos para los carnavales en el club del barrio, y festejarlos también en la casa de una vecina que eran geniales. Del Colegio San José, donde hice la primaria, del cual me quedaron muy buenos amigos. También del Club Municipal donde hacia patín artístico. Iba todos los sábados con mi hermana y unas amigas. Esa época fue genial, me encantaba disfrazarme y actuar para las veladas. Con ellas mismas vendíamos tapaditas por todo el barrio para irnos a Claromecó a pasar el Día del Amigo. Y la adolescencia porque a pesar de estudiar para no llevarme ninguna materia siempre traté de divertirme, me gustaba mucho juntarme con mis amigas, salir a bailar, mirar pelis…Y por suerte mis viejos, a los cuales adoro y les agradezco mucho todo el esfuerzo que han hecho para criarme, siempre confiaron en mí y fueron bastante permisivos con las salidas. Tampoco me voy a olvidar más de las veces que llegaba de gimnasia en invierno y mi abuela me esperaba con el mate calentito en casa, ya que nos iba a cocinar todos los días porque mamá trabajaba. Una grande la abuela. Por suerte estoy cerca y puedo viajar muy seguido para verlos.
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