Explican el fenómeno a través del aumento de precios impulsado por la merma en los envíos a faena. Sostienen que la retracción de esos envíos se debe a que los productores cubren sus gastos con ventas inferiores a las de un año atrás. Y dicen que se "absorben costos con tal de mantener las ventas".
El documento indica, además, que "el primer cuatrimestre de 2010 cerró con una faena total de 4,09 millones de cabezas y una caída acumulada de 20,6% interanual, lo que revela que se sacrificó un millón de cabezas menos". También señala que en abril la faena se mantuvo levemente por debajo del millón de cabezas y, de acuerdo con las estimaciones de esta Cámara, "se sacrificaron alrededor de 950.000 vacunos, lo que arrojó un nivel de actividad 30 por ciento inferior al registrado en igual mes de 2009".
En nuestra ciudad, según datos de carniceros locales esos índices han disminuido en forma más abrupta. Se dice que entre la merma en el consumo y el menor envío a faena se encuentra la explicación al fenómeno. Incluso, en algunos casos se ha vuelvo común sacrificar parte de los ingresos para tratar de mantener las ventas y no se avizoran en lo inmediato signos de cambios en la situación.
En principio, José Vigo destacó una amplia diferencia entre los números emitidos por la Ciccra y lo que ocurre en el mercado local. "¿20 por ciento? Yo diría que más, me animo a decir que en mi negocio las ventas han caído entre un 30 y un 35 por ciento". También refirió que esa tendencia se advierte desde principio de año: "Esto viene así desde la segunda quincena de enero: el 26 de enero tuvo un aumento importante y ya el 2 de febrero se fue a 30 pesos. Desde ese momento se mantiene en esos valores", recordó.
El carnicero consideró lo que ocurre en la actualidad como una consecuencia propia de la evolución de los precios. "También es algo lógico que si no hay consumo, disminuya la faena; esas dos cosas son las que han hecho que aumentaran los costos". Entre las causas principales explicó que "nos estamos quedando sin carne por la liquidación de hembras y animales chicos, esto es algo que ya vengo repitiendo desde hace años. Mientras otros pensaban que iba a bajar, yo dije que se iban a mantener los precios, y lamentablemente es lo que está pasando".
Según su vasta experiencia, Vigo entiende que "está claro que no hay oferta por el problema de la escasez de animales, y tampoco hay un sustituto: el cerdo ha aumentado en la misma proporción de la carne; ha subido a pasos agigantados, pero tampoco hay porque se está consumiendo mucho. En el caso del polo, el precio es fluctuante, sube y baja por cosas estacionales: llegó hasta 13 ó 14 pesos, pero hoy en día bajó a 9 ó 10 pesos el kilo", resumió.
Asimismo, consideró que "el precio de la carne va a seguir igual" y reconoció que "siempre tira a subir un poco, no a la baja: que la carne no haya subido en el mostrador no significa que esté bajando. En mi caso ha habido aumentos chicos que sumados llegan al 5 ó 6 por ciento pero no la subí, pero si el aumento fuera mayor la tendría que volver a aumentar".
Trance complicado
Por su parte, el carnicero y productor José Luis Sollé describió un panorama aún más sombrío, pero fue optimista en que comenzará a revertirse desde al año próximo, merced al aumento de envíos al Mercado de Liniers. Habló además del dispar incremento de sueldos y precios. "Me parece que las ventas han bajado, pero en mi caso es más, me parece que de un 30 a un 50 por ciento: lo que pasa es que los sueldos son bajos y la carne aumentó de una forma que la gente no la puede pagar".
Debido a su quehacer diario reveló que la caída en los envíos es alarmante: "El problema es que la faena en general ha bajado en un 50 por ciento en la Provincia, cuando en algunos frigoríficos de la zona antes entraban de 1.000 a 1.300 cabezas y ahora entran de 300 a 500". Por esa razón, en los mostradores sólo se mantienen las ganancias. "Si con los precios viejos antes vendíamos 20.000 pesos, hoy en día, con muchas menos ventas, se siguen vendiendo 20.000 pesos: es decir que la carne aumentó y bajó el consumo".
Pero Sollé supedita una baja si se vuelve a los niveles de envíos del año anterior, atados en la actualidad a los requerimientos económicos de los productores. "Con que los envíos a faena sean mayores, va a caer el precio. En cualquier momento va a ocurrir que en una semana van a entrar más de 10.000 ó 15.000 cabezas en Liniers y va a empezar a bajar. Lo que pasa es que los productores venden lo que necesitan: antes ese costo lo cubrían vendiendo diez vacas y hoy lo cubren vendiendo tres".
Con esa particular coyuntura, en breve debería haber mayor propensión de los ganaderos a mejorar los envíos, entonces "se va a producir un cuello de botella: no va a bajar la invernada, el ternero, pero sí lo gordo, las vaquillonas. Cuando se vuelva a los niveles que se estaba vendiendo hace 7 u 8 meses, baja el precio. Y animales hay porque en la Provincia se están ahorrando de 15.000 a 16.000 cabezas por día", asegura.
De todos modos, este presente de menores ventas tendría continuidad durante lo que resta de 2010. Sollé declaró que los comerciantes del rubro hacen esfuerzos para detener la inflación: "Creo que este año va a seguir igual. La verdad que en estos momentos el carnicero absorbe costos con tal de mantener las ventas porque la carne por ahí se mantiene pero suben todos los costos fijos y los insumos. El carnicero está pasando un trance complicado: se ve obligado a aumentar".
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