En carnicerías de Paraná aseguran que las ventas cayeron un 30 por ciento

Los empresarios del sector atribuyen la desaceleración en el consumo a una cuestión de estacionalidad, ya que en los meses de otoño-invierno la ingesta de carne tiende a bajar porque la gente prepara otro tipo de menús más elaborados.
Según los datos publicados por la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y derivados de la República Argentina (Ciccra), el consumo de carne vacuna por habitante creció un 10,5% a nivel nacional en el primer bimestre del año, en relación con igual período de 2011. Se estima que en total una persona consume por año unos 50 kilos de carne vacuna y durante esta etapa alcanzó un promedio de 57,3 kilogramos.

Las cifras corresponden a los dos primeros meses del año y se presentan con optimismo. Sin embargo, la realidad en Paraná muestra otro panorama en la actualidad. Los propietarios de los comercios locales dedicados a este rubro admiten que en diciembre, enero y febrero las ventas repuntan en comparación al resto del año, pero “en marzo y abril bajaron alrededor de un 30%. Si bien se mantienen estables ahora, la merma se sintió. El tema es que en verano hay mayor demanda de algunos cortes, tales como el asado, el vacío y la costeleta”, aseguró Carlos, dueño de una carnicería de la zona sur de Paraná.

Los empresarios del sector atribuyen la desaceleración en el consumo a una cuestión de estacionalidad, ya que en los meses de otoño-invierno la ingesta de carne tiende a bajar porque la gente prepara otro tipo de menús más elaborados. Así lo confirmó el presidente de la Cooperativa de Provisión de Carniceros de Paraná, Jaime Frenkel: “El consumo de la carne en invierno siempre es menor, a raíz de los hábitos de consumo de la gente, que opta por cocinar otro tipo de comidas; se comen más guisos por ejemplo, donde se aprovecha más la carne, y no tanto el asado. Con la llegada de la primavera, la situación se revierte y las ventas suben de nuevo”.

Miguel, otro de los comerciantes consultados, aportó que “en esta época del año los clientes compran otros productos, entre los que se incluyen el puchero, la ruedita y la aguja”.

“Eligen estos cortes para preparar platos calientes. El precio en que se vende el kilogramo de puchero es de 17 pesos y la ruedita y la aguja están en 20 pesos”, agregó.

Por su parte Chichita, encargada de otro local, comentó que “el asado igual se vende, pero a veces cuesta conseguirlo, porque los frigoríficos preparan otros cortes”.

Si bien los precios de la carne ahora se mantienen estables, el corte más popular entre los argentinos registró un incremento de alrededor del 20% hace dos meses, y pasó de costar 35 pesos a 42.

En los frigoríficos locales existe preocupación por la rentabilidad

Los precios y la demanda de la carne en los mercados internacionales no resultan favorables para los frigoríficos que tradicionalmente se dedicaron a la exportación.

Frente a este panorama, muchos de ellos se volcaron a abastecer el mercado interno. En referencia a este tema Jorge Rodríguez, encargado de un reconocido frigorífico de Oro Verde, señaló que “el consumo en el mercado de exportación está prácticamente destruido. Los números no cierran y no sabemos hasta cuándo va a resistir el sector, ya que tampoco se encuentra rentabilidad en el abastecimiento local,porque las ventas son mediocres”. En este marco, Rodríguez aseguró: “Estamos produciendo un 75% menos en referencia a nuestra capacidad”.

Por su parte, Juan, referente de otro de los frigoríficos locales que comercializa sus productos en Entre Ríos y Santa Fe, expresó: “Con respecto al verano las ventas cayeron más de un 20%. En esta época se venden los cortes que se extraen del cuarto delantero del animal, a diferencia del verano, como por ejemplo la pulpa de segunda categoría”

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