“No podemos renunciar a una conquista. Todas las que perdimos nunca las recuperamos”, dijo José Báez, trabajador del frigorífico Carnes Pampeanas e integrante de la Asociación Sindical Trabajadores de la Carne.
Báez es uno de los casi 60 trabajadores que se negaron a firmar el acuerdo que rubricaron el gremio, el Sindicato de la Carne y la firma Carnes Pampeanas en Relaciones Laborales. El mismo establece una renuncia a la garantía horaria que tienen los trabajadores frigoríficos de 3.200 pesos por mes.
Precisamente, Relaciones Laborales consintió ese acuerdo por el que la empresa ofrece que cobren 800 pesos no remunerativos por quincena, un pago de 125 pesos remunerativos y otros 800 pesos del subsidio. Esto es por dos meses, con opción a otros dos. Y después se verá si se reactiva la actividad.
Desde la Asociación Sindical Trabajadores de la Carne (sindicato que tiene inscripción gremial), Báez señaló que “lo que nos muestra la historia es que los beneficios a los que renunciamos nunca más los recuperamos. Esto es la comida, el colectivo y los 15 minutos para cambiarnos. Esto lo hemos resignado y nunca lo hemos recuperado, aun en las épocas de vacas gordas. En la crisis de 1991, en el cierre por la quiebra, los trabajadores dejamos la indemnización en la planta. Todo para que siga abierta la planta”, dijo.
La garantía horaria es de 140 horas por mes (70 quincenales), que redondea una remuneración de 3.200 pesos. “Con eso un trabajador tiene que afrontar el inicio de clases, todas las necesidades. Si renunciamos a algo, que sea al subsidio. Que la empresa se quede con el subsidio y que nos pague 2.400 pesos. Pero no la renuncia a un derecho laboral. La única herida que sangra es la del trabajador”, remarcó.
También dijo que “ahora quienes no firmamos quedamos en una incertidumbre. Pero quienes firmaron también pueden ser echados con una menor indemnización porque aceptaron una rebaja salarial. No sabemos cuál puede ser el comportamiento de la empresa si no se reactiva la actividad”.
En el pedido a Relaciones Laborales Báez dijo que “ahora nosotros pedimos que el organismo haga de contralor de la ley. Que exija el estricto cumplimiento de la ley, que no avale la renuncia a un derecho laboral. Nosotros tenemos que decir que las condiciones en que se firmó la adhesión fueron en forma individual: el trabajador entraba y estaba frente a un representante de la empresa, otro del gremio que firmó la baja del salario y otro de Relaciones Laborales, que el otro día decía que si no firmaban la empresa podía mandar los telegramas”.
Báez reconoció que “desde 2007 hubo circunstancias difíciles, como el conflicto con el campo, la sequía y la baja de stock ganadero. Ahora se suma la crisis mundial, con mercados que compran poco y con baja en los precios. No lo desconocemos. Pero el trabajador siempre pone todo: su cuerpo, que puede terminar mutilado, con el riesgo de enfermedades como brucelosis, es un empecinamiento a que renunciemos a un derecho laboral”.
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