El Director de Comercio de la Provincia señaló que los costos pueden variar entre los comercios del centro y en los barrios, pero que en general se mantienen similares a los registrados en septiembre.
DIFERENCIAS EN CARNICERÍAS. Los precios varían entre el centro y los barrios.
Una información que circuló ayer por los medios indicaba que el precio de carne en Corrientes habría aumentado entre el 5 y 7 por ciento y que a este incremento se le sumaría la caída en el consumo de carnes rojas.
También se señalaba que si bien algunos negocios absorberían tales subas, cada día que transcurre la situación se vuelve insostenible para el comerciante que finalmente trasladaría al precio final ese aumento.
Consultado por EL LIBERTADOR, el director de Comercio de la Provincia, César Barrios, aclaró que no se ha registrado un aumento sustancial.
"La semana pasada hemos realizado un relevamiento y descubrimos que se mantienen en un promedio bastante semejante al medido a fines del mes de septiembre", dijo el funcionario.
Pero explicó que "lo que no se ha producido es una estampida en el precio de la carne, eso no indica que no haya pequeñas variaciones que son propias de cada lugar y cada comerciante".
En ese sentido explico que en un mercado tan grande como Corrientes, donde hay muchas carnicerías y supermercados no es de extrañar que el comprador se encuentre con diferencias de precios.
"Por que no todos los comerciantes compran al mismo proveedor, la calidad del producto es distinta, no es lo mismo tener un local en el Centro que en un barrio, la cantidad de empleados, en fin son muchos los factores que determinan que se fijen diferentes valores y que en algunos casos se decida trasladarlo directamente al precio final".
Barrios hizo hincapié que en general habría que determinar cuál es el importe que se incrementó respecto de un corte determinado. "No todos los cortes aumentan, son un total de 20 y capaz se decidió subir las piezas más caras, mientras que el más económico, como es el puchero se mantiene".
"En un mercado donde hay libre competencia, el precio está desregulado, cada empresario puede fijar, dentro de los parámetros normales, un cierto valor, hasta dónde le sirve vender algo más caro o más barato. Tampoco es la misma clientela. El poder adquisitivo de un vecino de un barrio periférico que va a la carnicería a comprar con cinco pesos, compra por ese monto y nada más; es muy distinto al que va a pagar el precio que sea por un corte que realmente sea el más alto", manifestó.
Cesar Barrios remarcó que para hablar de subas en el precio de la carne tiene que ser de un 10 por ciento o más, menos que eso son sólo variaciones, especificó.
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