Uno de los atractivos más importantes del verano comienza con el desentierro del Pujllay y se vive diferente en cada región salteña.
Coincidiendo con la época de cosecha en las diferentes geografías de la región, el carnaval es un tiempo de abundancia y de gasto.
En Salta, las características de cada región se imponen a las formas del festejo. De esta manera existen tres carnavales bien diferenciados: el de la Puna, el de los Valles y el del Trópico.
Y en la ciudad capital, se reúnen estas tres formas de expresión definiendo una festividad con características muy propias.
Pese a las diferencias, existen denominadores comunes en las heterogéneas regiones provinciales. Por ejemplo, al inicio del carnaval se le llama “desentierro” ya que efectivamente se desentierra al “diablo del carnaval”, o “Pujllay”, que encabezará esta época en que “la carne vale”. Previamente, se alzó un pequeño cúmulo de piedras o tierra, llamada “apacheta”, donde se enterró un muñeco del Pujllay.
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