Carlos Castellano, la política y la persona

Desde su labor como concejal se erige como el número dos de un municipio que aspira a ser el número uno, apasionado de la política, de San Isidro y de Racing por igual.
¿A qué se debieron los cambios en el Ejecutivo si ganaron la elección cómodamente?

Justamente la contundencia del triunfo es lo que nos motiva a superarnos, es evidente que el vecino de San Isidro, en su mayoría, no buscó cambios sino una continuidad, pero la actitud del intendente de realizar algunos enroques y cambios fue la de refrescar la gestión en busca de la excelencia.

¿Por qué no fueron a las primeras reuniones de relanzamiento de la Región Metropolitana Norte?

Una de las causas fue lo comentado recién, se estaban estudiando cambios y era poco serio presentarse con funcionarios que ya se sabía que iban a cambiar de funciones, por otra parte Gustavo Posse tuvo que ser intervenido quirúrgicamente por un accidente casero que había tenido tiempo atrás, y después nos tomamos merecidas vacaciones (risas). Nosotros somos fundadores de la RMN, la consideramos un instrumento útil para la gestión, y lo único que consideramos es que no hay que desgastarla, ya que sirve cuando tenemos una agenda común para plantear a instancias superiores, o a las privatizadas, pero por ejemplo para acordar cuestiones de borde con Vicente López no es necesario sentar a la mesa a otros intendentes. Es razonable que los municipios colaboren entre sí en cuestiones que atañen a todos, pero también es bueno que compitan, en materia de oferta cultural, turística, en mecanismos de inversión para incentivar, o desincentivar, algunos procesos económicos. El instituto de la región es bueno.

¿Qué opina del triunfo de Jorge Macri en el distrito vecino?

Específicamente sobre lo que pasa en otro distrito no voy a hablar porque me parece una falta de respeto, desde el punto de vista de la región, me parece que trae un aire fresco, ya se conoce el dicho –escoba nueva barre bien-. Desde San Isidro lo que nos interesa, como a cualquiera, es que el vecino progrese, que tenga una concepción de progreso permanente, para un municipio eso es tan importante como para un particular que su vecino tenga el frente pintado, el jardincito arreglado y sea limpio, mejora la cuadra. Vicente López y San Isidro, lo mismo que Tigre, crecieron y mejoraron mucho desde la recuperación democrática, y es muy importante tener al lado un vecino que busque la calidad de la gestión”.

¿Qué rescata y qué critica del gobierno nacional?

Los logros del gobierno nacional están a la vista y existe coincidencia general sobre ellos, lo que le critico es no haber avanzado más aprovechando estas circunstancias muy favorables que no sabemos si se volverán a presentar. Para dar un ejemplo, la política energética, no se puede sostener el crecimiento con esta carencia de modelo energético, porque cada día es más grande la brecha; otra cuestión que me parece muy importante es no haber hecho hincapié en el desarrollo de las áreas económicas que más le conviene al país porque es donde tiene ventajas comparativas, por ejemplo la agroindustria, Argentina debería dedicar sus mayores esfuerzos a desarrollar este tipo de emprendimiento, y no a fabricar zapatos, que China o India te pasan por arriba con millones de pares.

¿Cuándo comienza su relación con San Isidro?

Cuando nací, en Villa Adelina, en un barrio conocido como Arca a los dos años nos fuimos a vivir al barrio La Calabria, donde todavía viven mi mamá y mi hermana

¿El barrio donde vive “Baby” Etchecopar? (El día anterior al reportaje fue cuando el conductor sufrió el asalto en su casa)

Bueno, Baby puede decirse que es un amigo, pero yo fui compañero de juegos desde la infancia de un hermano de Baby, que ya murió, hace unos años y fue un héroe de Malvinas, las familias siempre tuvieron ese contacto que se da en los barrios.

Estudié en la Escuela Nº 2, después en el Comercial, para lo único que salí fue para ir a la U.B.A. donde me recibí de abogado, pero acá me casé, tuve a mis hijos…

¿Cómo se compone su familia?

Mi esposa Beatriz que es docente, maestra jardinera, y 3 hijos, María Belén de 21, Ramiro de 16 y Victoria de 15, Belén estudia abogacía y tiene preocupaciones por lo social, a Ramiro le interesa mucho la historia, y Victoria se interesa más por lo artístico.

¿Y cuando le picó el bichito de la política?

Mi papá era un ferroportuario sindicalizado y radical, y en mi casa siempre se habló de política, imaginen que para un dirigente sindical en ese ámbito ser radical era complicado. Inmediatamente después, o quizás un poco antes también de la Guerra de Malvinas, comenzaron a surgir reuniones donde uno invitaba a otro y el otro a otro, y se comenzó a mover de nuevo la rueda de la política. Ahí fue donde escuché por primera vez a Melchor Posse, a otros dirigentes desarrollistas, del Radicalismo intransigente y de la llamada UCR del Pueblo, eran reuniones clandestinas, porque la actividad política estaba prohibida. En el 83 participamos militando en las internas, ganamos, y empezamos como todos, cebando mate, pintando paredes, repartiendo volantes, pegando afiches, después de trabajar y estudiar, los fines de semana nos organizábamos para pintar una escuela o ir a hacer trabajo social a las villas. En el 87 entré a trabajar en el Estado, antes, mientras estudiaba, trabajaba en un banco. A los 27 años tuve mi primera responsabilidad como funcionario en Inspección General, después pasé por varios cargos hasta que en el 99 ya con Gustavo como candidato a intendente, encabecé la lista de concejales. Y acá estamos tratando siempre de mejorar y de ser buenos funcionarios y buenos militantes políticos.

¿Si le pidiéramos una lista de políticos admirados?

¿De los últimos años?

No, de siempre.

Próceres Belgrano primero y San Martín después, y creo que somos injustos con Carlos Pellegrini, un gran olvidado, que fue uno de los que más contribuyó para la industrialización del país, después la línea de grandes caudillos populares Alem, Irigoyen, Perón, y agregaría como políticos rescatables a Frondizi, Illia y Alfonsín. Obviamente Melchor por lo que significó para San Isidro, que creció y progresó muchísimo desde el 83. Antes, a veces no nos acordamos, teníamos muy pocas cloacas y agua, muchas calles de tierra, villas. En La Cava vivían 40 mil personas en situación precaria. Hoy no llegan a 3 mil.

Como bonaerense ¿no le parece que nunca tuvimos un gobernador de la talla de los políticos que usted nombró?

No, algunos tuvimos, no se olviden que Dorrego fue gobernador de la provincia, para mí el que fue bueno, sobre todo muy destacado en algunos aspectos de la salud, fue Oscar Alende, después, es cierto que nos vinimos para abajo.

¿El vecino de ustedes que fue gobernador?

Cafiero no aportó demasiado en la función específica de gobernador, sí aportó, y mucho, para el afianzamiento de la democracia. Y la reforma que quiso implementar y fracasó era mejor que la que se aprobó en el 97.

¿Por qué pasa esto?

Nosotros los bonaerenses padecemos a la provincia en las áreas que son de su responsabilidad, salud, educación, justicia y seguridad. Nunca en los últimos 25 años acertamos en mejorar dichas áreas a pesar de que hubo gobiernos que tuvieron amplias posibilidades, mayorías legislativas, la posibilidad de acuerdos con sectores de oposición. Los grandes medios invisibilizan a la gobernación, y nosotros padecemos inseguridad, educación deficiente, servicios de salud malos y una Justicia burocrática, pero no se lo vincula con la responsabilidad del gobierno provincial, la gente común putea al presidente o al intendente, y los medios de prensa más importantes no le dan bolilla a lo que pasa en esta zona enorme que es el conurbano, a pesar de que deben vender muchos más ejemplares acá que en la capital. Yo leo los diarios todos los días ¿cuántas veces salen notas sobre la Legislatura provincial? Dos veces, tres veces por mes… los gobernadores pasan sin pena ni gloria.

Usted parece disfrutar de la política ¿hay alguna otra pasión?

Racing… sufrir por Racing. Doy una mano en el club del barrio, Acasusso, y uno lo disfruta cuando progresa. A la Academia se la sufre pero con amor.

Nombre un par de jugadores memorables para usted.

Rubén Paz primero, ¡qué bien jugaba el uruguayo! Después hay una larga lista de jugadores que, sin haber sido extraordinarios, fueron ídolos: Basile, Fabbri, Squeo. Los fanas de Racing además es normal que sigamos por tele a nuestros ídolos que están en el fútbol internacional Maxi Morales, Lisandro López.

¿Le gusta leer?

Me gusta mucho, a veces de a dos o tres libros al mismo tiempo. Obviamente todo lo político, pero también me gusta la ficción, más cuando tienen un costado filosófico. Creo haber leído casi toda la obra de Saramago, y ahora estoy apasionado por dos libros: La Tercera Revolución Industrial, de Jeremy Rifkin, que plantea hacia donde pude ir encaminándose la sociedad mundial, el fin de la era del carbón y el petróleo y el ingreso a la etapa de las energías renovables; y una biografía de los comienzos de Trotsky escrita por Marcos Aguinis.

¿Televisión?

Poco. Me gustan los documentales, y los programas de cocina, me jacto de ser buen cocinero.

¿Su especialidad?

El guiso de lentejas a la española.

¿Cuál es el mejor lugar para comer en San Isidro, después de su casa? (risas)

Hay varios, Tancat, comida vasca, ahora pusieron uno en Libertador, cochinillo en Bachata Rosa, para comer asado La Herradura.

¿Cine?

Me gusta ver el cine argentino, me gustaron El secreto de sus ojos, Un cuento chino, y también me interesa ver el cine internacional, Gladiador me parece una gran película.

¿Una “mina” que le voló la cabeza?

Mi señora, pero si hablan de alguien famoso, una actriz, a los 12 años me volvió loco la “Coca” Sarli ¿A quién no? Y podría sumar a Ornella Mutti.

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