Volvió a tener lugar en los medios tras un fallo a favor por la campaña sucia que sufrió en 2001. Asegura que quiere aportar para que el PD tenga "cauce", pero que ya no está para una candidatura. Desaconseja una alianza con Macri.
Hay que recortar el discurso de Balter para descubrir alguna pista de lo que quiere hacer. "Yo voy a estar siempre", responde, cuando se le pregunta si aprovechará este momento de figuración para volver. Más tarde, le hace algún tipo de guiño a la posibilidad de encarar un desafío testimonial, como el que casi asumió en 2005, año en el que estuvo cerca de ser candidato a concejal de la Capital.
Aunque, a decir verdad, a estas palabras contundentes le siguen otras que van en sentido totalmente contrario. "Yo ya no estoy para militar, hay que darle lugar a la gente joven. Es lo que yo hago en mi estudio. En eso ocupo mi tiempo, y en una fabriquita que abrí con un amigo".
Ciertamente alguien puede perderse entre estos rodeos verbales. Si no fuera por el dato ineludible que dejó una charla larga que El Sol mantuvo sobre el tema político con Balter: el ex candidato a gobernador sigue reivindicando la etapa en que fue líder del PD como el último tiempo de gloria para el conservador partido mendocino.
Tiempos pasados. "Nunca me he ido del PD. Ni aunque me echaran lo haría. Voy a estar siempre", promete Balter.
Aunque la posibilidad de una candidatura lo espanta inmediatamente. "No se me ha pasado por la cabeza. No es mi propósito, a pesar de que me lo han ofrecido en mi partido y en otros", afirma. Es cierto: al menos en el PD, siempre se lo menciona entre los probables candidatos. Incluso hay quienes quisieron posicionarlo el año pasado para la gobernación.
Balter está hablando de nuevo de política gracias a que un fallo judicial cerró definitivamente la novela de la campaña sucia que enchastró la convivencia entre los partidos en Mendoza en 2001.
Y este desenlace fue a favor del demócrata. La Justicia ordenó a la empresa norteamericana de investigaciones Kroll a retractarse públicamente del contenido de un informe que acusaba a Balter y Gustavo Gutiérrez de estar involucrados en actos de corrupción y raros negociados.
En un repaso detallado, Balter recuerda con amargura el impacto que tuvo la campaña financiada por Raúl Moneta en su partido, en otras fuerzas y, por supuesto, en él mismo.
Lo dijo siempre y lo repite ahora: el ex legislador nacional asegura que hubo "mercenarios del PD" (en clara referencia al ex senador Eduardo Difonso) que colaboraron con la estrategia para sepultar su imagen y mucha ayuda en otros partidos para que ese objetivo se cumpliera.
"Desde varios municipios salían a repartir las revistitas de Villarroel", sostiene, en referencia a "Qué pasó", una efímera publicación que daba amplia difusión a las "investigaciones" de Kroll.
Pero el recuerdo no sólo trae al presente ese episodio triste. "Antes el PD era un partido que ganaba elecciones", señala, para contrastar los logros del periodo 1997-2001 con los resultados electorales que vinieron después.
Si bien él se quedó afuera en la lucha por una banca en el Senado Nacional en 2001, Balter rescata que ese año el PD logró tres municipios (Luján, San Martín y San Carlos).
Hoy el PD controla apenas uno de ellos: el departamento del Valle de Uco. Además San Carlos está bajo el dominio del hermano de su rival de la campaña sucia, Jorge Difonso.
PD sin alianzas. Para qué mostrarse humilde si se piensa lo contrario: Balter sostiene sin vueltas que la mejor época de su partido fue aquella en que él fue su conductor.
"Empezamos en 1997 a prepararnos y tuvo mucho eco lo nuestro. Había gente trabajando ad honorem en nuestro proyecto. No se le pagaba a nadie porque no éramos gobierno. Participaban rectores, descanos universitarios y deportistas. El partido tenía conducción y un objetivo claro", rememora el demócrata, que se quedó en las puertas de la gobernación en 1999, tras ser derrotado por el radical Roberto Iglesias.
Según Balter, en 1999 perdió porque el entonces gobernador Arturo Lafalla optó por no desdoblar las elecciones provinciales, con lo cual el arrastre de la Alianza a nivel nacional fue demoledor. "Le dije a Lafalla que el justicialismo no iba a ganar y que él definía a quien le dejaba la provincia: a los radicales o a nosotros. Él eligió a los radicales".
El consejo de Balter para retomar el camino es que el PD se olvide de los proyectos nacionales, como la alianza con el PRO de Mauricio Macri, al menos por ahora. "Hay fortalecer el partido a nivel provincial. Se tiene que recobrar el protagonismo antes en Mendoza para evitar que te absorban los partidos nacionales. Hay muchos partidos chicos que han desaparecido por las alianzas", aconseja.
"Podemos ayudar con nuestra experiencia a darle un cauce al partido", dice Balter. Pero aclara después: "Yo no estoy para la batalla diaria, no me veo en ese rol".




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