El ministro de Seguridad aclaró que en ningún momento pensó en renuncia. Y respondió a los legisladores que pidieron su salida: "Si alguien tiene la varita mágica, que venga".
"No voy a irme. Voy a seguir trabajando, y mucho más si hace falta. Tengo que tener también la inteligencia para saber qué hay que cambiar para que podamos revertir esto", señaló el ministro de Seguridad.
Aranda fue el único funcionario que habló del tema. No lo hizo el gobernador Francisco Pérez y tampoco el vice Carlos Ciurca; tal vez, para evitar entrar en el juego planteado, por ejemplo, por el Partido Demócrata, que de la mano del diputado Aldo Vinci, presidente de la Bicameral de Seguridad, pidió la salida del ministro y del director de la Policía, Juan Carlos Caleri.
Ambos funcionarios de Seguridad fueron citados el próximo partes a la Legislatura para rendir cuentas.
"No voy a polemizar. Pero sólo voy a decir que si la seguridad fuera cuestión de nombres, entonces que digan quién tiene la varita mágica y se haga cargo. He sacrificado mucho para sacar esto adelante como para irme ahora. Del mismo modo que nunca me arrogo los éxitos policiales, tampoco soy el responsable absoluto cuando hay un fracaso", declaró Aranda.



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