El ministro tuvo que retirar a un comisario y colocar a un civil en la subsecretaría de Seguridad para ponerse en línea con la Nación.
En el organigrama, el puesto de subsecretario de Seguridad quedó así en poder del joven abogado Emilio Caram (33 años), un ex secretario del vicegobernador Carlos Ciurca, a quien responde políticamente también Aranda.
Caram obtuvo el cargo del comisario Aljandro Pariggi y el ministro Aranda reconoce que este cambio fue un gesto al Gobierno Nacional, que baja esa línea (el comando civil de las fuerzas policiales) desde el Ministerio de Seguridad de la Nación, conducido por Nilda Garré.
Sin embargo, Aranda es un crítico de la reforma policial de 1998, que fue en este sentido, y reivindica a la Policía. Por eso resalta que la designación de Caram tuvo como contrapeso la continuidad de Juan Carlos Caleri como jefe de la Policía. "Somos un equipo y Caleri es un pilar. La Policía debe estar en la mesa de decisiones", asegura Aranda.
El foco del funcionario está en la Policía y por ello Aranda se ha planteado invertir una buena parte del presupuesto 2012 (más de 1170 millones de pesos, contra 834 del año pasado) en cursos para profesionalizar a los efectivos.
Quiere que la capacitación sea contínua en el Instituto Provincial de Seguridad Pública, ya que considera que en las fuerzas de seguridad, el problema hoy no es la cantidad, sino la calidad.
Un dato parece demostrarlo: de los más de 9.000 efectivos de la Policía de Mendoza, casi la mitad sólo tiene el rango de auxiliar, que es el primer escalón de la carrera. Para ser auxiliar alcanza con hacer un curso que dura apenas 10 meses.



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