La esposa de Sarkozy y la pareja de Hollande tienen una participación creciente en la disputa
PARIS.- Cada una se prepara de manera diferente para el veredicto de las urnas del 6 de mayo. Carla Bruni-Sarkozy , con su experiencia de cuatro años como primera dama de Francia; Valérie Trierweiler, con su conocimiento del poder político. Para ambas, el destino presidencial de su marido o de su compañero tendrá obligatoriamente consecuencias en sus parejas, sus familias y sus ambiciones personales.
La primera, convertida en 2008 en la tercera esposa del presidente, intenta suavizar la imagen impopular de Nicolas Sarkozy. La segunda, que comparte la vida del candidato socialista François Hollande desde 2007, aporta el toque de glamour a un candidato que durante meses fue considerado "banal".
Después de vivir más o menos tiempo en la sombra, ambas mujeres ocuparon en las últimas semanas los primeros puestos de la campaña. Tweets, confidencias, fotos robadas, expresiones de amor delante de las cámaras. La exposición de la vida privada, sutilmente orquestada, acompaña este año las elecciones presidenciales como nunca antes en la historia de Francia.
A fines de febrero, en plena campaña electoral, Sarkozy atacó a la compañera de su adversario socialista. Marcado a fuego por las críticas que recibió su escapada en el yate del millonario Vincent Bolloré inmediatamente después de ser elegido en 2007, el presidente lanzó en la radio: "¿Acaso soy yo quien trabaja en el grupo del señor Bolloré?". El tan violento como inesperado scud estaba dirigido a Valérie Trierweiler.
Periodista de Paris Match desde hace 20 años, Trierweiler (47 años) también animaba hasta hace muy poco una emisión política en la cadena Direct 8, creada por el empresario Bolloré. Antes de que los asesores del mandatario tuvieran tiempo de hacer algo para "suavizar la torpeza", la respuesta había partido desde el campo adverso como un misil. En 140 signos tweeteados, Trierweiler escribió: "Sarkozy no sabe lo que es el periodismo independiente".
Por su lado, Bruni (44 años) no se muestra menos activa. Presente al lado de su esposo en la primera gran emisión de televisión de la campaña, la primera dama se indignó -en italiano- contra "los periodistas Pinochos" y confió, sin darse cuenta de la indecencia de sus propósitos: "Nosotros somos gente modesta. También comemos pasta".
La ex mannequin transformada en cantante es la millonaria heredera de un industrial italiano y una madre pianista. Los orígenes sociales de la primera dama francesa son diametralmente opuestos a los de Trierweiler. Su padre es inválido de guerra y su madre trabajó durante años como empleada en una pista de patinaje en Angers, un pueblo del oeste francés.
Hace un año, Bruni declaró a la prensa que había dejado de sentirse "verdaderamente de izquierda". Las cosas no cambiaron desde entonces: "Simpatizaba con cierto tipo de izquierda, nunca con la gauche caviar ", afirma. La cantante denuncia "la dicotomía entre las lecciones que proclama" la izquierda "parisina" y la realidad de Francia.
Para Trierweiler no fue nada fácil transformarse en personaje de la campaña. Tampoco le resulta fácil hacerse un lugar frente a la omnipresencia de Ségolène Royal, candidata socialista a la presidencia en 2007 y ex compañera de Hollande, con quien tuvo cuatro hijos.
Una atractiva madre de tres adolescentes de dos matrimonios precedentes, siempre elegante y discreta, la periodista afirma que da su opinión "sobre la forma y muy rara vez sobre el fondo". Muchos le atribuyen el nuevo look de Hollande, que perdió 10 kilos.
En caso de triunfo de su compañero, Trierweiler probablemente se transforme en el primer dolor de cabeza de los servicios de protocolo. Teniendo en cuenta que ambos dicen no tener intenciones de casarse por obligación, ¿cómo hacer para que ella lo acompañe en sus funciones sin ser oficialmente la primera dama?
La periodista desecha esos interrogantes y afirma que, aun en caso de triunfo de su compañero, seguirá trabajando: "Tengo que educar y mantener a mis hijos", explica.
Si Sarkozy gana el 6 de mayo, Bruni tiene intenciones de hacer "más" por las mujeres víctimas de violencia o precariedad, en particular a través de su fundación, que se ocupa del analfabetismo y del sida. Si fuera derrotado, está segura de que pondría punto final a su carrera política: "Mi marido no es hombre de medias tintas", explica.
Pero la bella italiana se declara convencida de que "triunfará": "Nuestro país necesita un hombre como él", dice..



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