En el marco de una dura crítica realizada por la Iglesia al anteproyecto de reforma al Código Civil, el arzobispo de Salta Mario Cargnello, que además es vicepresidente segundo del Espiscopado, señaló que no buscan imponer la visión de la institución, sino "invitar a la reflexión".
En ese informe de 8 carillas, la Iglesia consideró que con la modificación al Código se fomenta "la creación de hijos huérfanos", por la posibilidad que se autorice la donación post mortem de gametos.
También señalaron como "agraviante a la dignidad de las mujeres y los niños" el pretender incorporar la figura del alquiler de vientres.
Otro punto sobre el que la institución religiosa presentó objeciones fue que ahora no se promoverá la estabilidad del matrimonio, y que por el contrario se facilitarán uniones alternativas y que la figura del casamiento "se vaciará de contenido" si el nuevo ordenamiento legal no exige "los deberes como la fidelidad y la cohabitación".
Ético y digno
En otro párrafo, la Iglesia se manifiesta contraria a considerar todo avance científico como positivo ya que señalan que "no todo lo que es técnicamente posible y deseado en el manejo de la vida es necesariamente ético y respeta la dignidad".
Con este concepto parece apuntar directamente contra las nuevas técnicas de fecundación artificial, en donde explican "se privilegia un supuesto derecho al hijo por sobre los derechos de los hijos".
Y agrega que "los niños tienen derecho a conocer a sus padres y, en lo posible, ser criados por ellos".
También, expresan, que "se niega a los niños concebidos mediante técnicas de fecundación artificial el acceso al establecimiento del vínculo filiatorio biológico, mientras que sí se lo permite en otras filiaciones".
Obligación de manifestarse
El presidente del Episcopado, monseñor José María Arancedo reconoció que el anteproyecto de reforma los sorprendió y agregó que, ante esta situación, la institución tiene el deber de pronunciarse porque "la Iglesia, que es parte integrante de la sociedad, siente la obligación moral de hacer oír su voz".
"No caben urgencias en temas de tanta trascendencia. Junto a las necesarias actualizaciones que la reforma busca realizar, creemos que el nuevo código debe tener en cuenta la riqueza de nuestras tradiciones jurídicas y constitucionales, como los principios y valores que hacen a nuestra vida e identidad", señalaron los obispos argentinos.
Además la Iglesia aprovechó la oportunidad para plasmar en el documento su rechazo a la legalización del aborto y al matrimonio igualitario.
El anteproyecto de reforma al Código Civil fue elaborado por una comisión de juristas encabezados por el titular de la Corte, Ricardo Lorenzetti, y presentado en el mes de marzo en la Casa Rosada por la presidenta Cristina Kirchner.
La propuesta avala la legalidad de los contratos prenupciales, propone un régimen de separación de bienes diferente al ganancial para los matrimonios, garantiza algunos derechos para las "uniones convivenciales", considera que el divorcio no tiene por qué ser contencioso o dependiente de un acuerdo de voluntades, e incorpora el reconocimiento de la propiedad comunitaria.




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