“La crisis energética en el país es recurrente y en invierno la falta de combustibles es lo habitual”, expresó Ernesto Altea, gerente de la Unión Industrial de Jujuy. “Cada vez que empieza el frío se inician las restricciones en la provisión de gas, porque se aumenta el consumo y la provisión disminuye”.
Altea interpretó que esta política se traduce en consecuencias como de mayores costos y menores fuentes de trabajo, todo lo cual afecta al desarrollo del proceso industrial. “Esto sucede también por la pérdida del material que se encuentra en proceso y que repercute en pérdidas financieras y económicas de las empresas”, señaló el titular de la UIJ.
Al evaluar en particular el impacto que la falta de combustibles causa en las empresas jujeñas, el ingeniero Altea dijo que las mayores dificultades se evidencian en la industria tabacalera, en los ingenios azucareros, en las papeleras, en Altos Hornos Zapla y en la fábrica de cemento y las productoras de cal, principalmente.
En cuanto al impacto que la crisis del gas causa en las familias de la provincia, Ernesto Altea evaluó que “lo que más se nota es por la falta de garrafas, pero no por el gas natural domiciliario, ni tampoco por el GNC en la provincia de Jujuy”.
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