Al cierre de esta edición el oficialismo en el Concejo Deliberante se aprestaba a conseguir los dos tercios necesarios para conseguir la aprobación del acuerdo marco para la instalación del denominado Centro Ambiental de Recomposición Energética.
Se trata de una planta que ocupará 25 hectáreas en la localidad de González Catán, empleará a 300 personas y tiene una inversión prevista de 600 millones de pesos.
Aseguran que la planta transformará las mil toneladas diarias de basura que recibe "en combustible biodiesel y en biomasa a través de la transformación del 100 por ciento de los residuos sólidos".
A poco del acuerdo entre el Municipio, el Ministerio de Planificación Federal, y la empresa ENARSA, el jefe técnico del equipo interdisciplinario que trabajó en el proyecto del Centro, Daniel Iglesias, remarcó que el objetivo es "abandonar definitivamente el enterramiento como modo de tratar los residuos" y explicó que sólo hay plantas similares "en Finlandia, Italia y en Brasil, aunque la de González Catán se diferenciará porque llegará a la transformación del cien por cien de los residuos".
No obstante, hay voces que ponen una voz de alerta y se oponen firmemente al avance del plan. En diálogo con el programa Ultimo Recurso de FM Freeway (90.7) Lorena Pujo, miembro de la organización ambientalista Greenpeace remarcó, en principio, dos puntos centrales por los cuales buscan impedir que la planta tenga luz verde.
"Cuestionamos -dijo Pujo- que ENARSA haya incluido la generación de energía como parte de la licitación del GenRen, como energías renovables. El hecho de que generemos cada vez más basura y que consumamos cada vez más no significa que la basura pueda ser considerada energía renovable. La basura proviene de residuos de materiales que son finitos".
La especialista explicó que los que se propone en La Matanza "es un proceso de combustión y no deja de ser un proceso termoquímico" ya que "se están proponiendo estas tecnologías por la mala fama que tiene la incineración fuente de emisiones de sustancias tóxicas que generan entre en la población".
Por su parte, los impulsores del centro remarcaron que "no se trata de incineración", ya que se trabaja a "menos de 300 grados centígrados", mientras que la transformación de los residuos se logra por "la disociación molecular catalítica".
No obstante Pujo explicó que "en principio no hay diferencias entre una y otra" tecnología. "Lo que dicen los promotores de la alternativa -detalla- es que lo que hacen es reducir las emisiones de sustancias tóxicas y ser más eficientes energéticamente, es decir generar mayor cantidad de energía. Pero en los hechos esto no está comprobado y estas plantas no han funcionado con desechos sólidos urbanos, funcionan con otro tipo de insumos".
Por último, la activista de Greenpeace señaló que hay la planta similar a la que se quiere instalar en Catán en los Estados Unidos que "fue cerrada por la Agencia de Protección Ambiental del estado de Washington".

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