Un cardenal habla de traidores en la lucha por el poder en el Vaticano

Robert Sarah, el más alto prelado africano, dijo que “nadie puede excluir escenarios como conspiraciones o tramas organizadas”. Investigan a una mujer que vive fuera de la Santa Sede y participa de los viajes de Benedicto XVI.
Los investigadores del Vaticano buscan posibles cómplices del mayordomo detenido la semana pasada por robar documentos papales reservados, y apuntan contra un cardenal y una mujer que “habita fuera del Vaticano”. La “femina”, como la identifican los medios de prensa italianos, sería “la estratega” de esta trama de corrupción y lucha por el poder que ha vuelto a colocar a la Iglesia Católica como en los peores tiempos de las intrigas medievales. Mientras crece la ola, el Vaticano trata, en vano, de minimizar el escándalo.

La revelación fue hecha al diario La Repubblica por el cardenal Robert Sarah, quien señaló que “esperamos que el arresto (del mayordomo Paolo Gabriele) sólo sea un caso aislado y no haya otros traidores conspirando contra el Santo Padre”. Aunque el jesuita Federico Lombardi, vocero oficial del Vaticano, niega la existencia de una investigación, Sarah sostuvo que “hasta que los magistrados hayan echado suficiente luz sobre este asqueante caso, nadie puede excluir escenarios como conspiraciones o tramas organizadas”.

“Ningún cardenal, italiano o extranjero, está siendo investigado, así como ninguna mujer. Lo desmiento de manera tajante, lo que se dice es pura fantasía”, dijo Lombardi, fuera de sí, a los periodistas acreditados ante el Vaticano cuando le pidieron una reflexión sobre las noticias divulgadas por los medios italianos que, no sin malicia, aseguraron ayer que una mujer “que vive fuera del Vaticano y que acompaña a Benedicto XVI en sus viajes internacionales”, así como un cardenal italiano, “están detrás de la trama y están siendo indagados”.

Monseñor Sarah, el más encumbrado clérigo africano, titular del Pontificio Consejo Cor Unum (responsable del trabajo misionero global), afirmó que “todos estamos sorprendidos por la detención de Paolo”, el mayordomo al que le encontraron una enorme cantidad de documentos que no debían estar en su poder. En algunos de esos papeles, altos prelados le escriben al Papa para advertirle sobre casos de nepotismo y corrupción, y otros hablan de la existencia de una lucha de poder entre afines y críticos del número dos en la jerarquía católica, el secretario de Estado Tarcisio Bertone.

El arresto de Gabriele se produjo un día después de que Ettore Gotti Tedeschi hubiera sido obligado a renunciar a la presidencia del Instituto para las Obras de la Religión (IOR), más conocido como el Banco del Vaticano. El consejo de administración le retiró su confianza, entre otras cosas, por no haber podido explicar cómo llegaron a los medios algunos documentos confidenciales que obraban en su poder y, sobre todo, por no haber hecho lo necesario para desvincular al IOR de las persistentes denuncias sobre lavado de dinero del narcotráfico.

Ayer, La Repubblica entrevistó a un “topo” que aseguró que la destitución de Gotti Tedeschi se produjo por los “celos de Bertone, porque el banquero sólo rendía cuentas de su actividad al Papa”. La fuente agregó que “el Vaticano es el escenario de una confrontación de todos contra todos, en una guerra en la que no se sabe ya quién está con quién y quién está contra quién”. <

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