El gobierno nacional tiene, en el contexto de Parques Nacionales, una inédita situación en la región: por un lado, una inauguración con todo boato y participación de la Presidenta; por el otro, un conflicto serio que no termina de resolverse.
Del otro lado de la pantalla, en la misma realidad, estará el ministro de Turismo, Enrique Meyer, la vicegobernadora Ana Pechen, el intendente de Villa la Angostura, Roberto Cacault, diputados nacionales, y representantes del directorio de Parques Nacionales, institución responsable de la ejecución de la obra que se inaugura.
Pero lo que en el Parque Nacional Nahuel Huapi es motivo de orgullo y de ostentación mediática, con un claro mensaje de optimismo frente a la adversidad de la crisis originada en la erupción del volcán Puyehue, a pocos kilómetros de allí, en el vecino Parque Nacional Lanín, es todo lo contrario: hay una crisis que no se resuelve, que ya ha provocado varias renuncias, y que tuvo como episodio este martes la toma de la sede de la Intendencia del Parque de parte de un grupo de mapuches disconformes, aliados con el gremio ATE.
El Parque Lanín tuvo un cambio de conducción, a partir de la asunción de quien era su intendente, Salvador Vellido, como funcionario del gobierno municipal de San Martín de los Andes. Lo reemplazó por designación desde Buenos Aires, Eduardo Jones. Este renunció hace poco más de una semana, en el contexto de un fuerte conflicto desatado con los empleados de Parques y los mapuches de la zona, porque –según afirman- no se respetan varias cuestiones acordadas durante un proceso que llevó dos años de negociaciones.
A San Martín vino el encargado del departamento “Interior” de Parques Nacionales, Néstor Sucunza. Asistió a una asamblea y accedió a transmitir lo que sucedía en el Parque Lanín. Este martes se informó que Sucunza también renunció, a partir de que se le habría dicho que nada de lo que él prometió iba a cumplirse en la realidad.
El nuevo intendente del Parque Nacional Lanín es Daniel Ramos, quien llegó a San Martín de los Andes en medio de esta situación, con la sede tomada por un grupo de mapuches que está de acuerdo con la conducción del gremio ATE, y que discrepa con la Confederación Mapuche, con la que se negocia desde la conducción de Parques Nacionales.
En definitiva, dos realidades contrastantes, en un radio de pocos kilómetros, en una institución política fuertemente centralista, que administra miles de hectáreas de bosques y tierras maravillosas tanto en la provincia de Neuquén como en Río Negro.




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