Poco a poco se acentúa la brecha de una sociedad dividida, por un lado, la clase media no tiene acceso al crédito hipotecario para adquirir su vivienda, ni para comprarse su terreno y mucho menos edificar.
Por el otro; surgen familias que no quieren resignarse a vivir en la indigencia, con carencias elementales como: agua potable, luz, gas, cloacas y entonces toman por la fuerza una tierra, se organizan y con la fuerza que les da el no tener nada que perder, se instalan y comienzan a demandar a las autoridades para que vean, miren, oigan y escuchen una realidad que se quiere tapar o esconder..
Porque es más cómodo y “políticamente aceptable y redituable” a la hora de votar, ocuparse de embellecer la ciudad con cemento y luminarias, que indagar en el ser humano carente de oportunidades. Seguramente con esta visión, se piensa en el gasto que significa invertir en los pobres mejorando una infraestructura social que no luce en la vidriera que se quiere mostrar..
Porque sabemos que existe otra dimensión que se niega y es la de tratar a la pobreza en un todo, ya que no se soluciona con una caja de comida o con transferencias de dinero. Por el contrario, la política social debe estar orientada a mejorar sustancialmente las circunstancias actuales realizando un trabajo largo, sostenido y en múltiples frentes. No basta con adjudicar una tierra, sin los servicios elementales, y luego desde el poder, quejarse porque no habitan el lugar que les asignaron.
Así es como hoy presenciamos estas dos sociedades enfrentadas, la de algunos que podemos imaginar y construir más tarde o temprano un proyecto de vida, porque dependemos de la mejora en la política económica nacional y el acceso o no al crédito, y los otros que quedan afuera de la dinámica social del trabajo, sin posibilidades de progreso.
Las dos caras de una misma moneda dentro de un contexto en que el conflicto de intereses particulares y la exclusión embargan la realidad.
Ahora, en nuestro país, provincia, municipio hay cambio de autoridades, reflexionemos sobre este mal que nos comprende. Para que a la hora de votar, sepamos quien propone planes para mejorar a mediano y largo plazo la vida del conjunto, sabiendo que ningún político es omnipotente ni dueño de la verdad absoluta.
Ante estas situaciones complejas, se necesita de políticas macro y micro, con capacidad técnica para desarrollar en el territorio, con técnicos preparados para la tarea comunitaria con más escucha y reflexión, para luego articular con las Instituciones del territorio el plan más adecuado a desarrollar, sin partidismo ni egoísmos, tratando de ponerse en el lugar del otro.
Quiero, desde mi humilde lugar de militante social comprometida con la realidad, ayudar a que tomemos consciencia que el camino de excluir, reprimir, ignorar podrá servir para el aplauso y reconocimiento momentáneo para los que eligen no ver, para los que les interesa sumarse a la corriente de los discursos demagógicos, los que echan culpas a diestra y siniestra y proponen acción sin reflexión.
Pero es vacío e ineficiente y genera violencia, nos hace esclavos de las urgencias, digo vacío, porque oculta la realidad al perder el análisis del porque nos sucede lo que sucede.
E ineficiente porque no hay en el mundo ejemplos de que los conflictos sociales se hayan terminado, negándolos, culpando a otros, ejerciendo mano dura o reprimiendo.
Si se analiza sesgadamente la realidad social, caeremos en un pensamiento simple, que nos impide ver los múltiples y complejos parámetros, que nos ayuden a formular políticas sociales acordes al momento, como por ejemplo que la pobreza tiene su origen en las políticas liberales. Que el Estado es siempre ineficiente y la sociedad civil eficiente o a la inversa. Que las políticas sociales generan clientelismo etc. Podemos hacer uso y abuso de diagnósticos según la ideología o el interés de quién lo exprese, pero lo fundamental es que debemos ser partícipes generadore.
Los liderazgos tienen que tener una mirada estratégica, sabiendo que todo es proceso, por lo tanto nada inmediato, tener la capacidad de reconocer cuando lo que se implementa necesita de un cambio o ajuste para un mejor desarrollo y resultado de lo que se quiere mejorar..
Hacer uso del materialismo dialéctico, donde no todo es negro o blanco, si no que buscando encontraremos la síntesis superadora que nos permita proyectar con esperanzas. Saliendo de lo fragmentario que no nos permite
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